Balance de una boda de ensueño

Como seguramente ya sabréis a estas alturas, Sheila y yo nos casamos a principios de Junio.

Este evento tan importante ha sido la prioridad número uno en los últimos meses. Ha afectado a todos nuestros planes y, como no podía ser de otro modo, a nuestra economía doméstica. Pero…¿cómo hemos escapado económicamente hablando?

Antecedentes

Lo primero que tengo que decir es que yo siempre he tenido claro que Sheila es la mujer de mi vida y que antes o después «la engañaría» para que se casara conmigo. Sin embargo, yo quería algo sencillo, sin demasiada parafernalia. No me gusta ser el centro de atención ni todo ese ritual que hay que seguir en una boda: ceremonia, votos, brindis, baile…

Pero por otro lado, Sheila siempre ha querido una boda tradicional. Vestida de blanco, ceremonia al aire libre, sus fotos y vídeo (sobre todo vídeo) nupcial… Vamos, lo típico. Por supuesto no iba a ser yo el que le quitara la ilusión. Solo una condición: nada de iglesia. Boda civil.



Nuestra boda, nuestras reglas

Nada de compromisos. Nada de invitar al primo del tío del vecino porque él invitó a mis padres a su boda hace 20 años. De hecho, una vez mis padres nos preguntaron: ¿a cuánta gente podemos invitar? Nuestra respuesta fue clara: cero.

Tuvimos que lidiar un poco con este tema, pero, nuestra boda, nuestras reglas. Aún así, está feo discutir con personas mayores, así que algo cedimos. Pero contábamos con ello.

Al final, de los 130 invitados iniciales, 90 asistentes. Todos deseados. Cero compromisos. Perfecto.

Nosotros nos casamos, nosotros pagamos

En este punto ambos estábamos de acuerdo. Nos casábamos nosotros, por tanto la boda la pagábamos nosotros. Siempre hemos dicho que venimos de familias muy humildes y nuestros padres no podían ni debían costear nuestra boda. Por mucho que quisieran, no lo íbamos a permitir. No sería justo y no tendríamos la conciencia tranquila.

Nuevamente, tuvimos que batallar, pero a cabezones no nos gana nadie. Aún así, tienes que ceder un poco para evitar mosqueos y malos rollos: el traje del novio, complementos varios de la novia, alianza (sí sí, en singular) e invitaciones de boda.

Querían hacernos un regalo y no tuvimos más remedio que aceptar. A fin de cuentas es entendible que quieran ayudar. Son tus padres y solo te casas una vez en la vida (supuestamente). Imagino que cuando nos llegue la hora, lo entenderemos mejor.

Aún así, conseguimos mantener las ayudas a raya. Una minimización de daños en toda regla.



Gastos everywhere

Todo el mundo dice que una boda es cara. Pero uno no sabe cuánto hasta que se ve en una de ellas.

Son todo gastos. Ceremonia civil, separación de bienes, trajes, complementos, fotógrafo (increíble lo caro que es), regalos, ramo, invitaciones, peluquería, convite, fotomatón, mesa de dulces, detalles varios, luna de miel…y la lista sigue y sigue…

Al principio quieres controlar hasta el último céntimo. Luego te das cuenta que no es sano hacerlo, te lías la manta a la cabeza y te «dejas llevar». Te centras en que tus invitados tengan una velada lo más placentera posible. Sin derrochar, pero sin escatimar.

En una boda se gana dinero

Yo había escuchado varios comentarios diciendo que una boda es un buen negocio. Que se gana dinero. Y a veces, mucho. Sin embargo, una vez te ves envuelto en preparativos te das cuenta que hay gato encerrado. Que quien hace esos comentarios recibe ayuda externa o escatima mucho. Muchísimo. Que oye, nos parece estupendo. Cada caso es un mundo y ninguno es mejor que el otro. Simplemente no creemos que se pueda generalizar.

Imagino que dependerá mucho de lo que quieras/puedas ahorrar en los preparativos, del número de invitados y de lo que te ayuden con los gastos (trajes, celebración, Luna de Miel…). En esta última parte está la clave. Si tienes la suerte de venir de familia acomodada o no te importa no correr con los gastos de tu propia boda, es muy fácil ganarle dinero. Tú recibes los regalos pero pagan otros. E insisto, me parece totalmente lícito y válido. Pero no es nuestro caso.

Podemos asegurar que no hemos ganado dinero ni de coña. Es más, no hemos cubierto gastos. Pero ya contábamos con eso. No nos casamos para ganar dinero. De haber sido ese el motivo principal, no nos hubiéramos casado de esta manera jajaja.

Dando datos más concretos, con los regalos de los invitados (¡gracias!) hemos cubierto el 67,3% del gasto total del evento. Todo lo demás ha salido de nuestro ahorro. Cifra que nos parece, por otra parte, muy muy buena. No contábamos que fuera tan grande para nada. Tampoco nos preocupaba demasiado. Habíamos hecho los deberes meses atrás destinando al ahorro más parte de nuestros ingresos sacrificando la inversión.

Podíamos haber invitado al doble de gente con el único objetivo de sacar dinero o, al menos, cubrir gastos. Pero entonces no habría sido la boda que queríamos. No habría sido nuestra boda.



Despedida

Una boda es una experiencia única. Secuestra tu vida, y sobre todo tu economía doméstica, desde el momento en el que decides casarte hasta que llega el gran día. Incluso diría que varias semanas después.

Fue un día inolvidable. Es difícil de explicar lo que uno siente ese día. Son muchas semanas de preparativos que se van en un instante. Sin darte cuenta. Pasa todo muy rápido ese día, pero merece la pena.

Estamos super satisfechos de cómo salió todo. Creo que no podríamos haberlo imaginado de mejor manera.

Nuestra vida no cambia de manera sustancial. A fin de cuentas, no es más que una firma en un papel. Nuestra economía doméstica no se ha visto tan afectada como habíamos estimado en un principio. Pero claro, esto tampoco tiene mérito, pues siempre hacemos estimaciones super pesimistas. Nos ha ido siempre bien así…¿para qué cambiar?

A partir de ahora se abre una nueva etapa en nuestra vida. Tenemos un plan a medio plazo que ya hemos puesto en marcha y que nos debe dar un empujón super importante hacia nuestro principal objetivo: la IF. Iremos publicando los detalles del mismo en las próximas semanas.

¿Y vosotros? ¿Os habéis casado? ¿Compartís, más o menos, nuestra visión del evento? ¿Creéis que una boda es un buen negocio? 

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Poco a Poco…

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