Buscando la Independencia Financiera

Hoy queremos hacer una entrada un poco diferente a lo mostrado hasta ahora inaugurando a su vez una nueva categoría: Más Personal.

En realidad, Invirtiendo Poco a Poco surgió para entradas como ésta. Surgió con la idea de contar nuestra propia historia personal. Nuestro camino hacia la IF invirtiendo en bolsa a largo plazo. Surgió para demostrar que empezando de cero, todo el mundo puede vivir de los ingresos pasivos que ellos mismos han generado.

Pero también surgió como un diario. Algo que permanezca en el tiempo en un lugar que pueda ser visitado en cualquier momento. Un diario al que poder recurrir de vez en cuando para ver cómo nos sentíamos ante ciertas situaciones, en una determinada época o cómo afrontamos (en pasado) ciertos retos. Una prueba escrita de este proyecto de vida que es llegar a la Independencia Financiera.


No es tan fácil

Sin embargo, una vez que decides exponerte a la opinión pública, tu perspectiva cambia. Inevitablemente. Inconscientemente. Sientes la necesidad de dar cabida a ciertos temas que no son fáciles de encontrar en otro sitio, que están desperdigados o que no están explicados con la suficiente claridad que a ti te gustaría. Priorizas tus lectores por encima de tus propios intereses. Por delante de la idea original del blog.

Unas veces es el propio ritmo del blog el que te obliga a cambiar el rumbo. No es nada fácil hacer una entrada semanal contando cómo te sientes. Pasan muchas semanas sin ocurrir nada en lo referente a la bolsa o las inversiones. Sobre todo al principio, donde la bola de nieve gira tan despacio. Por tanto, no es posible añadir un artículo a la semana solo con esto, hay que hacer algo más.

Es por eso por lo que hace bastante que no expresamos cómo nos sentimos.

El comienzo

Han pasado más de dos años ya desde que empezamos nuestra andadura. Y tenemos que decir que el camino a la IF lo marca todo. Ha llegado para quedarse.

Al principio no sabíamos muy bien dónde nos metíamos. Lees muchas cosas nuevas y opiniones meridianamente opuestas sobre un mismo tema. Y claro, tú eres novatísimo. No sabes cual es la acertada y cual no. Con el tiempo aprendes que ambas lo son. Solo hay que saber el punto de vista sobre el que ambos miran.

Al comienzo, como decíamos, no teníamos ni idea de qué era esto. Se convirtió en un gran salto de fe. Lees que existe una forma de inversión que te permite dejar de trabajar. Tan solo se necesita paciencia, ahorro y dejar pasar el tiempo. Parece fácil pero todo te suena a chino.

La IF marca el camino

Cualquier decisión que tenemos que hacer está supeditada a la IF. Forma parte de nuestro día a día. Ojo, que no es obsesión. Es que te cambia tanto la vida…

Como por ejemplo, apuntar cada uno de los gastos en los que incurrimos. Por pequeño que sea. Al principio era algo muy raro. A veces se te olvidaba alguno y tenías que tirar de memoria. Otras veces simplemente no te acordabas.

Sin embargo, uno se acostumbra a estas cosas. Muy rápido. Se vuelve un gesto instintivo. Sacas la cartera, pagas, coges el cambio y apuntas el gasto. Sin pensarlo. Inconscientemente. Lo hemos incorporado como una rutina más.

Apuntar los gastos es una acción sin más. La verdadera recompensa viene del uso que hacemos de esos apuntes. Sabemos cuánto gastamos, en qué lo gastamos y sobre todo lo que necesitamos para llevar nuestro tren de vida.

Vivimos bien. Muy bien diría yo. No nos privamos de nada: salimos a comer muy a menudo, vamos varias veces al mes al cine, raro es el mes que no vamos a algún espectáculo (monólogos, conciertos, eventos deportivos, teatro…), viajamos mucho, tenemos un muy buen coche… Pero sobre todo, no derrochamos. Gastamos con cabeza, sentido común y en lo que nos hace felices.

Queremos dejar claro que no decimos esto para presumir de nada. Porque de lo único que podríamos presumir es de habernos ganado cada céntimo que tenemos gracias a nuestro propio esfuerzo. Lo decimos para demostrar que si una pareja joven y humilde, que ha empezado desde cero sin conocimientos previos sobre la bolsa como nosotros puede llegar a la IF, cualquiera puede. Y que además, se puede llegar sin necesidad de dejar de vivir, de disfrutar de lo que nos hace felices.

Unos llegarán antes y otros después. Otros quizá no lleguen. Pero lo que es seguro y común en todos los casos es que tu vida cambia para mejor en todos los sentidos y desde el minuto 1.


Buscando la Independencia Financiera

Entre muchas de las cosas que solemos hacer, hay una que se repite bastante a menudo, y es la de ir a tomar café (una manzanilla para I’LL) a «nuestra» cafetería. Y digo nuestra porque es la cafetería a la que fuimos en nuestra primera cita.

Yo era un recién llegado a la ciudad y ella decidió llevarme allí. Sí, nuestra primera cita fue el primer día que yo llegué a la ciudad en la que ahora residimos. Es más, dejé a mis padres en casa para ir a verla (me estaban ayudando con la mudanza).

Además de por ser el primer lugar público al que fuimos juntos, me gusta porque ponen un café bombón muy rico y está junto al paseo marítimo. Tiene unas cristaleras muy amplias que dejan entrar el sol y siempre se está muy cómodo.

Hará un par de fines de semana fuimos por última vez. Como siempre, aprovechamos la situación para hablar de bolsa.

La IF es una conversación habitual entre nosotros. Cuando estamos en un ambiente relajado suelo poner al día a I’LL de la situación de nuestra cartera (ella no dispone de tanto tiempo como yo para dedicarle). Miramos algunos datos estadísticos de interés, los dividendos cobrados, próximas compras, estrategia…

Esta vez, además, nos alegrábamos de lo mucho que nos había cambiado la vida desde que decidimos ir buscando la independencia financiera. «Es que, de no ser por la bolsa…yo no sé de dónde sacaría la motivación para salir de casa a las 9 y llegar a las 22:30«, decía I’LL. «Pues seguramente la sacaríamos de tener un poco más en el banco cada mes. De ver cómo nuestra cuenta crece con cada sueldo«, le contesté.

Y tiene sentido. Si no sabes que hay otra alternativa, si nadie te la muestra, lo normal es estar en la carrera de la rata. Estudiar una carrera para obtener un trabajo con el mejor sueldo posible y ahorrar para comprar cosas: una casa, un coche, una casa más grande, un coche más grande…

«Es que, si me quitaran ahora la IF, no tendría ilusión por nada«, repetía I’LL.

Continuará…

Despedida

Sabemos que esta es una entrada atípica en nuestro blog. Sin embargo, no lo es porque el enfoque no fuera este, sino porque las circunstancias nos obligan, muchas veces, a cambiar el rumbo.

Este tipo de entradas son las que teníamos en mente cuando empezamos con este humilde proyecto. Espero que os haya gustado. Esperamos hacer más como esta, sin, por supuesto, dejar de lado todo lo demás.

Y vosotros…¿Cómo han sido vuestros comienzos? ¿En qué manera os ha cambiado la vida la búsqueda de la IF? ¿Os identificáis, más o menos, con nosotros?

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Poco a Poco…

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