Conócenos un poco mejor: IPP – Parte 1

Siempre hemos hecho gala (o al menos eso queremos creer) de una gran transparencia desde que creamos el blog. Respondemos a todas las preguntas que nos hacéis (si no son demasiado personales, ya que en algún punto hay que trazar la línea que delimita nuestra privacidad).

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Nuestra cartera es 100% pública y actualizada en tiempo real. Os contamos todos los movimientos que hacemos. Ya sean compras o ventas. Nuestra tasa de ahorro mensual la podéis encontrar en nuestros resúmenes mensuales. Así como los ingresos extra que podamos tener o los principales gastos.

Y por si esto fuera poco, os decimos también la cantidad de dividendos que ingresamos, tanto mensualmente como al año. Pero nos parece poco jejeje. Así que en esta serie de entradas queremos hablaros de nosotros un poco más para que nos conozcáis algo mejor.

Pero es que además, vais a poder ponernos cara de una vez por todas. No tenemos nada que ocultar y por eso creemos que es hora de dejar de «esconderse» tras dos avatares negros y salir a la luz.



Conócenos un poco mejor: IPP

Nacido y crecido en un pueblo de Córdoba, soy el primero de 2 hermanos. En mi casa todo iba bien hasta que mi padre sufrió un accidente de tráfico en el que fue embestido de frente por un todoterreno cuyo conductor se había dormido al volante. Suerte que mi padre tenía la costumbre de ponerse el cinturón de seguridad (que por aquel entonces no era obligatorio en ciudad).

Estuvo muchísimos meses sin poder moverse. Él perdió su trabajo en el Ayuntamiento, toda su cartera de clientes y muchísima salud. Aún hoy día sigue sufriendo las secuelas de aquel accidente sin contar las dificultades extra que hemos tenido que pasar por culpa de un «señor» irresponsable. Nosotros perdimos la única fuente de ingresos que había en casa.

Este incidente propició que nuestra infancia y adolescencia no fuera demasiado buena. Tengo que decir que nunca nos ha faltado de nada porque mis padres hicieron todo lo imposible para que tuviéramos lo más básico, pero jamás hemos vivido con lujos.

De aquella época me viene, por ejemplo, la «fobia» a la navidad en particular y a los regalos en general. Pasamos muchos años sin regalos de reyes ni de cumpleaños. No podíamos permitírnoslo. Crecí con la imagen de una navidad y cumpleaños sin regalos y lo interioricé de tal manera que lo veo como un gasto innecesario y totalmente prescindible, como algo natural el no tener regalos o celebrar mi cumpleaños.

Universidad

Con 18 años me fui a la «capi» a estudiar Ingeniería Informática. Mi idea inicial era no hacer selectividad y hacer un módulo de Informática que se daba en una localidad cercana a la mía. Tenía tal consciencia de lo mal que estaban las cosas que tomé esa decisión para no darle gastos más grandes a mis padres. La Universidad es muy cara.

Conócenos un poco mejor
– IPP en nuestro Café-Bolsa –

Mis padres no permitieron tal cosa y me dijeron que no me preocupara, que ya se apañarían como pudieran. Hice selectividad sobre la bocina mientras lo alternaba echándole una mano a mi padre en todo lo que se pudiera. Había que arrimar el hombro en todo. Creo que saqué un 4 y poco (lo justo para que me hiciera media) y entré en la Universidad de Córdoba (la nota de corte era un 5 jejeje).

Ni en 7 vidas podré agradecerle a mis padres el que me «obligaran» a hacer una carrera. Yo quería ir a la Universidad, pero mi único objetivo era no darle más problemas económicos a mis padres. A saber qué hubiera sido de mí de no haber ido a la universidad.

Hice mis 3 cursos. Ojo, que digo 3 cursos y no 3 años, porque, Informática, cada uno acaba cuando puede. En todos ellos era fundamental que obtuviera la beca. Sin beca, no había próximo año. Nunca he sido muy listo, pero siempre he sido muy constante y trabajador. Nunca saqué notazas (aunque alguna Matrícula de Honor y unos cuantos Sobresalientes sí tengo), pero me valía para ir sacando la beca.

En el último año de carrera, me quedaban muy pocas asignaturas. Ya no podía optar a beca, así que, para poder permanecer en Córdoba, tuve que pedir un préstamo para estudiantes. Nunca se me olvidará: Cajasur. Además, me puse a trabajar a media jornada en un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba (gracias a un amigo de la familia que me consiguió el trabajo). 400€ me pagaban. Lo justo para poder pagar el piso y hacer frente a la cuota del préstamo. Nuevamente, lo básico. Sin lujos. Evidentemente no podía permitirme ahorrar nada.

Oportunidad en el extranjero

Conseguí acabar las asignaturas a los 4 años y mientras terminaba mi proyecto final de carrera, estuve trabajando como becario para la Universidad de Córdoba, pero viviendo en casa de mi padres. Me desplazaba todos los días en su coche. Por aquel entonces me pagaban 600€. Aportaba 200€ en casa para gastos y cerca de unos 100€ para gasolina. El resto, lo ahorraba y cubría mis gastos básicos: móvil, salir por ahí muy de vez en cuando y poco más.

Defendí mi proyecto con sobresaliente y solicité la famosa beca Leonardo. Desconozco si hoy día sigue existiendo o al menos con el mismo nombre. Básicamente eran 3 meses de prácticas en un país extranjero. Elegí Dublin como destino por aquello de mejorar el idioma. Pero no me la dieron pese a sacar muy buena puntuación en el examen de acceso. Había gente que tenía más puntos que yo.

Varios meses después, me llamaron un día para decirme que la persona a la que le habían dado la beca renunció a ella, y yo era el siguiente. Tenía apenas un par de días para presentar los papeles si quería disfrutarla. Casi que me había olvidado ya de aquello, pero no me lo pensé.

La beca consistía en 3 semanas de curso de idioma (para refrescarlo y darles tiempo a encontrarte entrevistas con empresas en las que hacer las prácticas) y 2 meses y pico para las prácticas. Prácticas no remuneradas, por cierto. Por suerte mi perfil era muy demandado y varias empresas se interesaron en mí desde el principio, así que yo me fui a Dublin ya con «trabajo».

Daría lo que fuera por poder escucharme hoy el día en que hice la entrevista por teléfono con la empresa que me cogió. Recuerdo que estaba en la habitación de mis padres andando de un lado a otro sin parar (suelo hacerlo cuando hablo por teléfono).

Continuará…

Despedida

Hasta aquí esta primera entrega de mi vida. Con este tipo de entradas queremos darnos a conocer un poco mejor. Que sepáis sobre nuestros orígenes, de dónde venimos y nuestra formación. Creemos que es importante para que tengáis una visión global de lo que somos, lo que hacemos y por qué lo hacemos.

Quería que vierais que, yo, vengo de una familia super humilde. Que por unas cosas u otras no ha tenido demasiada suerte en la vida. Pero con paciencia, esfuerzo, sacrificio y tesón, se pueden conseguir los objetivos que uno se marque.

En próximas entregas iremos contándoos más cosas de nuestro pasado que son fundamentales para entender nuestro presente :).

Si queréis saber algo en particular sobre lo que cuento por aquí, no dudéis en dejarme un comentario. Estaré encantado de resolver vuestras dudas o intereses. 

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Poco a Poco…

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