La psicología en la Inversión en bolsa – Parte 1

Cuando hablamos de inversión en bolsa a largo plazo siempre hablamos, principalmente, de estrategia, ahorro y selección de empresas. Si embargo, hay algo que es casi más importante: la psicología.

En este artículo dividido en dos entregas hablaremos de algunas de las diferentes fases por las que hemos pasado nosotros y que creemos que todo inversor en bolsa pasará antes o después a lo largo de su vida inversora.

Consideramos que cada fase se desarrolla a una edad de cartera diferente y que cada inversor podría pasarla con más o menos intensidad. El orden por el que éstas van apareciendo también es diferente en cada persona.

No están todas las que son (porque aún somos muy novatos) pero sí son todas las que están.


No hace falta una formación especial en Psicología

Aunque hay que tener cierta psicología y ésta es importante para la inversión en bolsa a largo plazo, no se requiere de una formación especial. Es mucho más útil conocer cuáles son las situaciones que todo inversor a largo plazo vivirá antes o después a lo largo de su vida.

Por mucho que te contemos aquí o en otro sitio las diferentes situaciones que pasarás, no serás consciente hasta que lo sufras en tus propias carnes. Y es que es ley de vida. ¿Cuántas veces nos habrán dicho nuestros padres que no toquemos el fuego porque quema y no hemos dejado de intentarlo hasta, que efectivamente, nos hemos quemado? Pues esto es igual. No es nada extraordinario. Al final, la inversión en bolsa es bastante sencilla y no hay que estudiar una ingeniería para llevarla a cabo.

Sin más dilación, comenzamos.

Saturarnos de información

Es la primera de todas.

Cuando llegamos a sitios como este o el foro de IeB.info descubrimos un mundo nuevo. Conceptos nuevos por todos lados. Opiniones de todo tipo. No sabes dónde poner las manos. No sabes por dónde empezar. Coges un hilo y tiras. Aparecen el triple de dudas que antes. Tu cabeza se satura y apagas el móvil o cierras el portátil. Tranquilidad. Es normal. Es lo que sucede cuando empiezas a aprender sobre algo de lo que no tienes ni idea.

No dejes que esto te impida mejorar tu vida considerablemente. Persiste. Respira hondo y empieza poco a poco. Todos los foros o blogs como este tienen una sección de “básicos” o “¿por dónde empezar?“. Ese es un muy buen punto de partida. Comienza por ahí y ve tirando del hilo. Si se te acumula el trabajo o te agobias, para. Déjalo por hoy. Total, vamos a larguísimo plazo, un día más o menos no va hacer la diferencia, créenos. Pero no dejes de intentarlo. No abandones. Merece la pena. De verdad.

Tener la sensación que pierdo el tiempo

Cuando hemos pasado la fase de saturación (realmente dura bastante en el tiempo aunque, evidentemente, la saturación va bajando a medida que vamos aprendiendo), empezamos a tener la sensación de que hemos malgastado muchos años de nuestra vida con el dinero muerto del asco en una cuenta corriente.

Hay que tener calma. Las prisas no son nunca buenas consejeras. Seguramente, para entonces estaremos viendo como en el foro o blogs que seguimos a diario la gente no deja de comprar. Y el gen cortoplacista que todos tenemos (es innato), sale a relucir: “estoy perdiendo el tiempo. Tengo que invertir todos mis ahorros ya”.

Este es uno de los errores más comunes. Ojo, no nos referimos a empezar a invertir.

Empezar a invertir es una de las mejores decisiones que se pueden tomar en la vida.Haz click para twittear Nos referimos a saltarnos la diversificación temporal. A invertirlo todo de golpe por querer empezar ya. La bola de nieve debe empezar a girar cuanto antes, correcto, pero hay que hacerla rodar con cabeza, sentido común y saber lo que se hace.

Empezar a invertir un mes antes o después no es relevante. Se gana muchísimo más empleando ese mes en formación y empezar teniendo muchos conceptos claros que empezar un mes antes sabiendo apenas nada.

Miedo a apretar el gatillo

Esta es muy lógica. Acabas de descubrir un mundo nuevo. Has oído o visto de bolsa en las películas, series o noticias. Es un casino. Es el demonio disfrazado. Y cuando estás apunto de dar el paso, te entra un canguelo tremendo.

Es normal tener miedo. Vas a “gastar” (no nos gusta esta palabra, preferimos usar invertir que es lo que en realidad estamos haciendo, pero para que se entienda) parte de tu patrimonio en la bolsa. Es incluso bueno, porque es señal de respeto y por eso hay que tener una cierta formación inicial. Pero tranquil@, nos ha pasado a todos las primeras veces.

No eres consciente del enorme paso (a mejor) que darás al apretar el botón de compra por primera vez. Un escalofrío te recorrerá el cuerpo. Disfruta del momento porque no se volverá a repetir. La próxima vez que lo aprietes el escalofrío será menor. Esa sensación irá desapareciendo poco a poco con cada compra. Llegará un momento en el que lo verás como algo normal, cotidiano. Como pagar el alquiler o la hipoteca a principios de mes. O la factura de la luz.

De verdad. Ese miedo desaparecerá y pasará a convertirse en ansia por querer comprar más y más. Lo que nos lleva a la siguiente fase.


Ansia por comprar

Empiezas a ver que esto funciona. Que tú compras unas acciones y por ellas cobras un interés (dividendo) cada cierto tiempo. Varias compras después, se juntan unos cuantos dividendos en el mismo mes y la cantidad cobrada es importante (lo notas en tus cuentas). Es cuanto entonces empiezan las ansias de querer comprar más. Ojalá tuvieras la Reserva Federal para poder usarla a tu antojo. Comprarías a diestro y siniestro con el solo objetivo de incrementar tus ingresos pasivos.

Esta sensación es muy normal, pero hay que mantener la calma. La liquidez, por desgracia, no es infinita, por lo que hay que respetar la diversificación temporal. Es tan importante como la de en sectores o empresas. Por supuesto no hace falta decir que hay que ser responsables e invertir en bolsa solo aquel dinero que no vayamos a necesitar en el corto/medio plazo. Obviando también que el colchón de imprevistos es sagrado y tiene que estar formado antes de empezar a invertir.

Comprar y bajar

Un clásico. Compras una acción que está barata y nada más comprar baja otro tanto por ciento.

No pasa nada. Es normal. Le pasa al 99% en todas y cada una de las compras. ¿Por qué? Porque comprar en mínimos es prácticamente imposible. Y el que lo hace lo hizo sin querer y por casualidad, ya que el mínimo de una acción es imposible de determinar. Sabemos que es mínimo cuando cierra una sesión, pero no antes. ¿Quién te dice a ti que los 2,35 a los que cotiza ahora Mapfre es el mínimo del día si la sesión aún no ha cerrado? Pues eso…

En otras ocasiones, comprarás y cerrará por encima de tu precio de compra. Pero éstas serán las menos. En cualquier caso, no significa nada. Si compraste a un precio fue porque lo consideraste bueno para hacer una compra según tus criterios…Ah..¿que no? Entonces algo no estás haciendo bien…

Mirar cotizaciones una y otra vez

Uno de los más típicos. Cuando empiezas en este mundo las cotizaciones lo son todo. Por tanto, no es raro mirarlas a diario continuamente. Incontables veces al día. Tranquil@, también es normal. Sin embargo, no aporta ningún bien. Sabemos que es inevitable cuando se empieza, pero conforme pase el tiempo verás como dejarás de hacerlo.

Y es que no tiene mucho sentido. Tú compras una acción por su dividendo. Hagamos un ejercicio muy sencillo para verlo muy claro.

Inviertes 1.000€ en una acción que cotiza a 20€ y tiene una RPD del 5%, por tanto reparte un dividendo de 1€.

Con tus 1.000€ has comprado 50 acciones (obviemos comisiones y demás para simplificar), por las que recibirás anualmente 50€ (50 acciones x 1€ de dividendo). Al día siguiente miras las cotizaciones y la empresa que compraste cotiza a 19€, por tanto, esas 50 acciones que compraste valen ahora 950€. Sin embargo…¿ha bajado tu dividendo? ¿Vas a cobrar hoy menos que ayer por esas 50 acciones? La respuesta es no. No cobrarás menos. Cobrarás lo mismo. Por eso no debemos obsesionarnos con las cotizaciones y debemos fijarnos en el dividendo.

Otro ejemplo aún más claro:

Inviertes 150.000€ en un piso para alquilar. Lo consigues alquilar por 600€ al mes. ¿Miras cada día el precio de tu piso? ¿Para qué? ¿Vas a venderlo? ¿Entonces? Tú lo has comprado para alquilarlo, y seguirás cobrando 600€ al mes aunque el precio del piso ese mes haya bajado o subido.

Este ejemplo se entiende mucho mejor debido a la mentalidad española tradicional del ladrillo. Pues bien, ¿y si te decimos que el piso son las acciones y el alquiler los dividendos? Exacto.

Despedida

Hasta aquí la primera entrega de la psicología en la Inversión en Bolsa.

Estamos seguros de que muchos de vosotr@s os sentiréis indentificad@s con la gran mayoría de situaciones que hemos descrito. Y es que la psicología, como todo en la vida, es muy importante pero cuando se trata de dinero es quizás una de las cosas más difíciles de controlar. De hecho la bolsa, para nosotros, es 90% psicología. El simple hecho de empezar a invertir tu dinero que tanto te ha costado ahorrar, ya supone una gran carga psicológica.

Y vosotr@s…¿Os sentís identificad@s con todas las fases descritas? ¿Solo con algunas? ¿Con ninguna? ¿Cual de las expuestas aquí os resulta más difícil de llevar? ¿Y la más fácil?

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Poco a Poco…


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Invirtiendo Poco a PocoBlogs y mercadosJose Comentaristas Recientes
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Jose
Jose

Me ha pasado lo mismo q dices,lo q todavía no he podido quitar es mirar varias veces al día la cotización.
Pero no me importa xq no me afecta psicologícamente eso.
Lo q si me pasa q es como una droga ,q cada vez quieres meter más.
Saludos

Blogs y mercados

Enhorabuena por el artículo, no habías podido explicar mejor la estrategia de inversión por dividendos, quizás la más sencilla que existe para la gente normal. Y enhorabuena por el blog en general, ahora que me abierto cuenta en Interactive Brokers entro diariamente para ver los excelentes tutoriales que tienes. Sin ellos no soy nada. Un saludo