Buscando casa en Londres: historia de una odisea

Una de las cosas que tenían una prioridad más alta en nuestra lista de cosas a hacer al llegar a Londres era la búsqueda de casa. Por razones obvias.

Aunque echamos un vistazo desde España antes de venir para ver el sentimiento del mercado y tener una idea y vimos que había una gran oferta, la realidad una vez sobre el terreno es bien distinta. Nos hemos mudado de casa y ciudad muchas veces, pero creemos que esta va a ser la que vamos a recordar toda la vida. Por varias situaciones concretas y porque durante unos días nos vimos viviendo en un motel o pillando lo primero que estuviera libre.

Os dejamos con nuestra particular odisea para encontrar un primer hogar en Londres.

Consideraciones previas

Antes de comenzar, conviene tener en cuenta una serie de cosas que son muy importantes pero que la gran mayoría de gente recién llegada a la isla (como nosotros), no sabe:

Precio en los anuncios

Esto es algo que nos sorprende mucho aunque por suerte es algo que cada vez se estila menos, y es que suelen poner el precio del alquiler por semana también. Supongo que tiene algún tipo de motivo para que sea así, pero debes fijarte bien. Si ves algo «barato» es porque seguramente sea el precio a la semana jejeje. Ojo con esto, porque puede haber desilusiones.

Aún así, prácticamente todos también muestran el precio mensual, pero encuentras picos muy raros tipo 1217£, 1153£, 787£… Estos ingleses… 😅

Council Tax

Es una de las numerosas trampas que encontrarás en el camino de alquilar una casa en Londres (y por extensión en el Reino Unido): el council tax.

Este es un impuesto anual que paga el inquilino y que viene a ser similar al IBI en España. Según dónde tengas la casa y el valor de la misma, pagarás una cantidad u otra. Cantidad, por cierto, que sube anualmente (este año ha sido el 6% 😱). Puedes pagarlo anualmente o mensualmente. Y ese impuesto no viene añadido al precio del alquiler que ves en los anuncios. Siempre se paga a parte.

Además, aunque preguntes, nunca te suelen decir exactamente lo que es: «entre 100 y 200 libras mensuales» es la respuesta estándar. Por tanto, esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de marcarte un presupuesto, porque es un gasto más que tendrás que afrontar.

Desembolso inicial

El desembolso inicial suele ser:

  • Depósito de seguridad (security deposit): es lo que cuesta alquilar el apartamento una semana (por eso pondrán el precio a la semana) para reservar el piso y que quiten el anuncio (que en realidad no lo quitan, solo que entendemos que no lo enseñan más).
  • Primer mes de alquiler
  • Depósito de un mes: esto es lo normal, aunque hay gente que, dependiendo de tus circunstancias, te pedirá 2.

El security deposit te lo restan o bien del depósito o bien del primer mes. Es decir, no es dinero que pierdas salvo que lo pagues y finalmente no termines alquilando esa propiedad.

No existe el mes o medio mes de comisión a la agencia. Es más, desde hace unos años tienen prohibido por ley cobrar una comisión al inquilino. Como creemos que debería ser, por otra parte. No como en España.

buscando casa en londres

Buscando casa en Londres

Ahora sí, una vez aclaradas algunas cositas, al lío. Entramos en el Idealista británico y lo primero que nos sorprende es la cantidad de anuncios que hay. Bueno, parece que vamos a tener dónde elegir.

Lo segundo que nos llama la atención (aunque esto menos) es el precio de los alquileres. Sabíamos que la vivienda en Londres era cara, pero no imaginábamos que tanto. Y encima estamos de enhorabuena porque, parece ser que ahora, gracias al Covid, han bajado bastante los alquileres y puedes encontrar un 2 habitaciones al precio de lo que te costaba un 1 habitación hace unos meses. Nos parece que va a ser un 1 habitación a precio de estudio hace unos meses… 😅

Nos marcamos un presupuesto máximo, elegimos la zona y le damos al botón mágico de buscar. La primera búsqueda no está mal del todo, pero tampoco es una maravilla. Evidentemente hemos puesto condiciones ideales para nosotros. Siempre tenemos tiempo de rebajar expectativas. Un par de requisitos imprescindibles: lo más cerca posible de la oficina como para poder ir andando (aunque sean 30-45 minutos) y que tenga un frigorífico completo (este tema daría para otra entrada… ¿Por qué? ¿Por qué esos mini-bares de hotel? En fin…).

Empezamos a mirar fotos y nos sorprende que hay bastante gente que parece no tener ningún interés en alquilar su casa. Hay fotos que son para verlas… Aún así, apuntamos unos cuantos y seguimos mirando. Lo primero que notamos es que o ampliamos presupuesto o ampliamos radio de acción. Y es que es normal, ya que mi oficina está en una zona céntrica y claro, eso se paga. Pero ya no es eso, es que tampoco queremos meternos a vivir en un cuchitril. No esperamos una mansión pero tampoco queremos una ratonera sin luz.

Ampliamos el radio de acción y nos llama mucho la atención un pequeño detalle. Aunque puedas pensar que mientras más lejos del «centro» más barato, no hay demasiada diferencia. No nos merece la pena irnos más lejos del centro porque lo que te puedas ahorrar de alquiler, es menos de lo que te va a suponer el transporte público para ir a cualquier sitio. Salvo que no tengas pensado moverte del barrio, claro. Y ya tendremos tiempo de eso más adelante cuando ya tengamos una rutina bien marcada y estemos «hartos» de ver Londres.

Así que, ampliamos presupuesto y empezamos a ver cosillas interesantes.

Empiezan los primeros problemillas

Comenzamos a llamar como locos y nos topamos con el primer inconveniente. La gran inmensa mayoría de apartamentos que vemos ya han sido alquilados. ¿Cómo es posible? Aún así, al ser el 95% agencias, siempre tienen otros similares por la zona que poder enseñarte. Pues nada, todos los que tengas.

Algunos a los que llamamos sí que siguen disponibles, por lo que centramos nuestros primeros esfuerzos en ellos. Concertamos unas cuantas visitas y allá que vamos con la ilusión por las nubes. Ilusión que muy pronto desaparece:

  • «Perdona, este no es el apartamento que veníamos a ver…»
  • «Sí, sí es éste»
  • «Pero si no se parece nada a las fotos del anuncio»
  • «Es que a lo mejor las fotos están hechas la primera vez que se puso en alquiler»
  • Hace 40 años…¿no? (Esto no lo decimos, lo pensamos)… «Ah, ok»

Pasamos al siguiente:

  • «Perdona, esta ‘habitación’ sin puertas ni ventanas en mitad del dormitorio…¿Qué es?»
  • «Pues la verdad es que no lo sé, le preguntaré al casero»
  • «No hace falta, es por curiosidad, como ocupa medio dormitorio…»

Next!

  • «Oiga, que he bajado la ‘persiana’ para probarla y ahora no llego a la cuerda para poder abrirla»
  • «Ah sí, pero te coges una silla del salón y listo…»
  • Mira qué bien, clases de step todas las mañanas y gratis (Esto no lo decimos, lo pensamos)…»Ah, ok»

Más todos aquellos con mini-bar, casi sin ventanas, sofá pegado al horno… Esto va a ser más complicado de lo que pensábamos… Habrá que armarse de paciencia.

Locura por alquilar

Concertamos una cita con una de las agencias más famosas de Londres (diríamos que la que más propiedades tiene) para que nos enseñe unos cuantos apartamentos que hemos visto y que, por las fotos, tienen buena pinta. Nos suben en un mini y empiezan a darnos vueltas por la zona de Londres que hemos elegido.

Primera parada, la puerta no abre. El chico se tira 5 minutos intentando abrirla y no hay manera. «Se han debido dejar las llaves puertas por dentro», nos dice 🤦‍♂️.

Tras un par de horas de vueltas, nos ha enseñado 4 apartamentos y ninguno de ellos era los que habíamos visto por Internet y por los que habíamos solicitado una visita 🤷‍♂️. Lo más interesante es lo que nos comenta:

  • «Lo que estamos viendo es que la gran mayoría de apartamentos que vemos en Zoopla ya no están disponibles, y eso que muchos de ellos han sido puestos hace tan solo unas horas»
  • «Sí, es que llevamos un par de semanas de locura por alquilar. Con el tema de la pandemia ha sido muy irregular, unas semanas con mucho movimiento y otras con ninguno, pero estas dos últimas ha sido una locura. La gente está alquilando apartamentos sin visitarlos, solo por las fotos.»

¿Cómo? ¿En serio? Pero si 3 de cada 4 pisos que vemos nosotros tienen poco o nada que ver con las fotos. Y el cuarto engaña muchísimo. Pensando un poco, encontramos una explicación y es que estamos a finales de Junio y el 30 de Junio se cumple la prórroga del Brexit. Entiendo que es gente desesperada que intenta llegar a UK antes de esa fecha. Otra explicación no encontramos.

Vaya, parece que esto va a ser más difícil de lo esperado. Nuestra moral empieza a caer en picado…

De bruces con la realidad

Sabíamos que los alquileres eran caros, pero no pensábamos que lo que obtenías a cambio era de tan poca calidad por lo general.

No nos «importa» pagar lo que el mercado demanda (it is what it is), pero habíamos imaginado que los apartamentos irían en concordancia con el precio. Con lo que cuesta aquí el alquiler de un piso de una habitación, tienes un chalet con piscina y un puñado de baños en la costa del sol. No esperamos tener un casoplón y piscina (vaya gasto inútil aquí jejeje), pero al menos esperábamos algo más o menos nuevo y espacioso. Desde luego no esperábamos los antros tan viejos, sin apenas luz y de tan mala calidad que hemos visto hasta ahora.

Y para colmo, cada vez tenemos menos tiempo porque podemos disfrutar del apartamento de mi empresa durante unas cuantas semanas más, pero, lógicamente, hay una fecha de caducidad.

Otro problema añadido es que muchos de los apartamentos que van saliendo es de gente que los va a dejar, pero como aquí sueles tener 2 meses de pre-aviso (notice en inglés, no sé si se dice así en español, creo que sí), no nos vale ninguno, ya que no podemos esperar 2 meses.

Aún así, vemos un apartamento que tiene una pinta increíble. Dice el anuncio que está ahora mismo alquilado pero que la chica se va a finales de mes, así que estaría disponible a principios de Julio. Perfecto, nos viene genial. Le decimos al chico de la agencia que estamos muy interesados y que queremos visitarlo. Nos dice que sin problema, que se pondrá en contacto con la inquilina para ver cuándo lo puede enseñar y nos dirá.

Tras varios intercambio de mensajes por fin concertamos la cita. Será el Sábado y a poco que esté bien, nos lo quedamos. A ver si hay suerte. Nuestros niveles de ilusión vuelven a subir un poco, que falta nos hacía.

El Viernes, recibimos una llamada de la agencia. Que a la inquilina le han cancelado el vuelo a casa (Singapur) y le ha pedido al casero quedarse un mes más. A tomar por saco la bicicleta… Nada, que no hay manera. Este golpe nos hace mucho daño pero hay que levantarse.

Por fin un rayo de luz

Hay días que cuesta algo menos levantarse y no nos vamos a rendir tan fácilmente. En algún sitio nos tenemos que meter. Es Sábado y lo primero que hacemos nada más levantarnos es echar un vistazo a Zoopla (me recuerda a la época en la que estaba obsesionado con LinkedIn durante la pandemia).

Aplicas los filtros de siempre y sigues viendo todos esos pisos a los que has llamado y ya habían sido alquilados… Pero entre todos ellos vemos uno que está recién puesto y que el anunciante no es una agencia sino un particular. Vemos las fotos y tiene una pinta increíble (y más después de haber visto lo que hemos visto). Cumple muchos de nuestros deseos: frigorífico completo, cocina separada del salón, parece luminoso y espacioso…

Cogemos el teléfono y llamamos para concertar una cita. Da tono pero nadie contesta hasta que salta el contestador… Nos ponemos en modo llamada al servicio de atención al cliente de cualquier telefónica y en cuanto da 5 tonos, colgamos y volvemos a llamar. Así hasta más de 20 veces. Nada, no hay suerte. Decidimos dejar un mensaje de voz en el buzón y dejarlo por un rato.

Un par de horas más tarde, volvemos a intentarlo. Mismo resultado. No contesta nadie. Es Sábado, lo mismo es que no coge el teléfono los Sábado. Decidimos no molestar más (bastante hemos molestado ya). Después de comer, recibimos un llamada del número del anuncio. Es una mujer (la casera) que nos dice que tiene una llamada perdida de nuestro número (ay si solo fuera una 😅), que no podía contestar porque estaba trabajando (nos sentimos fatal, pero esto es la guerra). Le decimos que estamos interesados en el piso y que cuándo podemos verlo. Nos dice que esta misma tarde si nos viene bien. Estupendo le decimos. Mientras antes, mejor. Queremos ser los primeros en verlo. Hemos quedado a las 19.

Colgamos y ponemos todas nuestras esperanzas en este apartamento. Si se parece al de las fotos, nos lo quedamos sin pensarlo. Es, de largo, el mejor que hemos visto hasta ahora, tanto en fotos como en características. Ojalá no engañen demasiado. Apenas nos quedan 2 semanas de alojamiento en el apartamento de mi empresa…

La hora de la verdad

Son las 18:45 y ya estamos en la puerta. Nos dijo que estaría dentro, que llamáramos cuando llegáramos, pero como no sabemos muy bien si lo está enseñando a más gente y hemos quedado a las 19, decidimos esperar un poco en la puerta. Examinamos la zona y nos gusta mucho. Es un edificio de unas 17 plantas con conserje y cámaras de seguridad. Eso suma puntos.

La gente que entra y sale es gente normal y corriente de todo tipo, como nosotros. Son las 18:55 y no esperamos más, llamamos al porterillo y la casera nos abre. Es una planta 12, por lo que cogemos el ascensor. La casera nos recibe con la puerta abierta y nada más entrar comprobamos que no solo es igual que las fotos (con filtraco, eso sí), sino que hay detalles que nosotros hubiéramos sacado en las fotos, como por ejemplo las impresionantes vistas o los múltiples armarios para guardar cosas.

Es más amplio de lo que parece en las fotos y muy luminoso (incluso hoy que está nublado, para variar). Sheila y yo nos miramos y no hace falta decirnos nada. This is the one. Todas las estancias son muy espaciosas. Tengo espacio de sobra para el escritorio de trabajo. Cocina completa independiente: horno, microondas, lavavajillas, vitrocerámica completa, frigorífico como dios manda…

No pasamos ni dos minutos en el piso y le decimos a la casera que nos lo quedamos. Ella se queda un poco sorprendida porque somos los primeros en verlo y, si quiere, ya lo tiene alquilado. Le contamos un poco nuestra experiencia y empieza a entender el por qué de nuestra seguridad y decisión. Tratamos de vendernos lo mejor posible para evitar que siga enseñándolo y haga un casting de inquilinos (nos hubiera gustado vernos en ese momento, debe ser, cuanto menos, curioso).

La casera, algo desconcertada nos dice que sí y los siguientes pasos a dar:

  • «Tenéis que pagar el security deposit que equivale a una semana de alquiler para que yo quite el anuncio y deje de enseñar el piso. Esa cantidad se resta a la fianza pero lo perdéis si finalmente no firmáis el contrato»

Ningún problema. ¿Número de cuenta, por favor?

Unos días tensos

Salimos del apartamento con una media sonrisa. Estamos muy contentos pero somos muy precavidos. Hasta que no firmemos el contrato no podemos celebrarlo, porque torres más altas han caído y dado nuestro historial reciente…

El Domingo recibimos el número de cuenta de la casera e inmediatamente le hacemos la transferencia del security deposit a través de Revolut. Nos confirma que le ha llegado el dinero y estamos un poco más tranquilos. Nos dice que necesita algunos documentos para verificar que somos solventes y que no le vamos a dar problemas. «Mañana Lunes os mando la lista de los documentos» nos dice. Estupendo.

Es Lunes por la tarde y no hemos sabido nada de ella. Decidimos escribirle y nos contesta al rato diciendo que ha estado trabajando y no ha tenido tiempo, que se pone con ello ahora. Nuestra desesperación y ansiedad se huele a kilómetros. Necesitamos cerrar esto cuanto antes y pensar en otra cosa de nuestra interminable lista. El Lunes se va, esta mujer no ha escrito y el anuncio sigue ahí, sumando visitas. Y nuestra ansiedad subiendo. Cuando llevas un par de semanas buscando hogar y ves lo que nosotros hemos visto, cualquier cosa te parece un mundo. Te pones en modo pesimista y por tu cabeza solo pasan pensamientos negativos. Siempre te pones en lo peor.

Por fin escribe el Martes por la mañana y nos da la lista de documentos que necesita: nómina, contrato de trabajo, extracto bancario, referencias previas…

Juntamos toda la documentación y alguna más para dar más confianza y nos vendemos. Sheila no tiene trabajo todavía, lo cual es un punto negativo para nosotros, por eso tenemos que transmitirle seguridad y estabilidad económica. Por suerte, el dinero de la venta del coche está en el banco y no invertido, con lo cual verá un buen dinero ahorrado en el extracto que le tenemos que adjuntar. Le decimos que mi sueldo cubre de sobra el alquiler, pero que además tenemos otros ingresos extra de nuestras webs, clases particulares de Sheila y por supuesto le hablamos de nuestra cartera, este blog y los dividendos. Toda ayuda es poca.

Pasan un par de días sin saber nada y mientras tanto, el **** anuncio sigue ahí, con cada vez más visitas (muchas de ellas nuestras, claro). ¡Qué estrés! Esta espera nos está matando. Por fin recibimos un SMS (¡qué les gusta los SMS a esta gente!) confirmando que todo está bien que preparará el contrato, que si nos parece bien empezarlo el 1 de Julio y que podemos quedar el día de antes para firmar el contrato y recoger las llaves.

Una sensación de alivio nos recorre el cuerpo. A mí hasta se me humedecen los ojos. Aún así, nos contenemos un poco porque aún no hemos firmado nada… Le decimos que perfecto y nos sentamos a esperar al 30 de Junio con algo de ansiedad.

¡Tenemos casa!

Por fin llega el ansiado día. Llegamos al apartamento, llamamos al timbre, pero nadie contesta. Qué raro, nos dijo que estaría arriba. Al vernos llamando y esperando fuera, sale el conserje y nos dice que la ha visto salir hace un rato, que debe estar por la zona (se acuerda de nosotros de cuando fuimos a ver el piso). Nos sugiere que le llamemos. Le damos las gracias y esperamos fuera. No vamos a ser cansinos (una vez más). Decidimos esperar unos minutos más. En vista de que no aparece, llamamos. Nos dice que está comprando algunas cosas que hacen falta reemplazar y que en 10-15 minutos estará allí. Que lo siente. «Ningún problema, tómate el tiempo que necesites» le decimos.

Pasados unos 10 minutos aparece por la esquina casi corriendo y pidiendo perdón. Le decimos que para nada y subimos. Tiene los contratos preparados encima de la mesa. Le echamos un vistazo. Contrato estándar. Nada raro. Firmamos y nos da las llaves. Nos explica el tema de las facturas, el famoso council tax, la basura, los contadores… y se va.

Por fin tenemos casa. Estamos muy contentos pero el sentimiento que predomina es el alivio. Una cosa menos. Ahora empieza otra batalla. Convertirlo en un hogar. En nuestro hogar.

Despedida

Una búsqueda de casa siempre es un proceso bastante tedioso y traumático. Y esto se agudiza aún más si encima lo haces en otro país del que no sabes cómo funcionan estas cosas.

Para nosotros han sido 3 semanas muy intensas y con muchos altibajos. Primero porque parecía haber mucho, segundo porque no había prácticamente nada de lo ofertado, y tercero porque hemos visto verdaderas ratoneras en las que no meteríamos ni a nuestros peores haters. Ha habido momentos en los que nos hemos visto cogiendo cualquier cosa con tal de tener un techo. Y eso, sumado a otros baches que os contaremos en la próxima entrada, nos han afectado bastante psicológica y anímicamente. Aunque consideramos que es parte del proceso de adaptación a una nueva vida, han sido muchas pequeñas cosas en muy poco tiempo y en un entorno nada familiar para nosotros todavía.

Lo más importante es que por fin tenemos casa y poco a poco la convertiremos en un hogar. Que el precio de ésta nos suponga un grandísimo porcentaje de nuestros ingresos actuales, es algo que impactará en nuestras finanzas y repercutirá en nuestra capacidad inversora. Al menos hasta que Sheila encuentre trabajo y podamos estabilizar los gastos iniciales.

Y vosotros… ¿Habéis tenido situaciones similares buscando casa? ¿Qué es lo más esperpéntico que os habéis encontrado mientras buscabais piso? ¿Habéis tenido alguna vez esa sensación de agobio por no saber dónde vais a vivir?

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Poco a Poco…

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