La importancia de tener rentas pasivas

Hace algunos meses cambié de academia. Llevaba 3 años trabajando en un centro de idiomas en una ciudad cercana donde dejaron de pagarme. Esta entrada es una continuación de una previamente hecha explicando cómo llegué a esta situación.

Antecedentes

Por la razones expuestas en la anterior entrada decidí cambiar de academia. Cuando le informé a mi antiguo jefe de mi marcha exigí cobrar mi sueldo correspondiente a los últimos 4 meses que no había cobrado. Este decía no tener el dinero y por lo tanto se comprometía a pagármelo en cuanto pudiera.

Como cabe esperar una no puede fiarse de la palabra de alguien que te la ha jugado en más de una ocasión. Y mucho menos tratándose de un tema tan delicado como este. Por ello, aconsejada por Ilde, firmamos un reconocimiento de deuda. Él se comprometía a pagarme la cantidad en cuestión en un plazo máximo de 3 meses.

Al firmar ese reconocimiento de deuda se dio cuenta de lo comprometido que estaba legalmente. Así que en mi último día de trabajo quiso hacerme firmar, como el que no quiere la cosa, unos documentos donde yo aceptaba un finiquito (que por supuesto no recibí). Y además declaraba la finalización laboral con cualquier tipo de deuda saldada. Este era un contra ataque por haberle exigido firmar el reconocimiento de deuda. Por supuesto no lo podía firmar bajo ningún concepto.

Durante esos 3 meses estuve bastante inquieta. Cada vez que pasaba un mes me ponía en contacto con él para recordarle el vencimiento del pacto y la cantidad restante. Estos “avisos” sirvieron para que en un par de ocasiones me ingresara una cantidad ínfima de la deuda. En ese momento pensaba que la cantidad era ridícula, pero sabiendo lo que sé ahora que pasaría más tarde me alegro de al menos haber cobrado eso por muy pequeña cantidad que fuese.



Papeleta de conciliación

Como nos temíamos, llegó la fecha límite del acuerdo (el 19 de Diciembre) y no había cobrado mi dinero. Una semana anterior a esta fecha volví a escribirle haciéndole partícipe de mi intención de recurrir a la vía legal si no respetaba el reconocimiento de deuda. Este era un trámite al que no quería recurrir pero que me vería obligada a hacer si no cumplía su parte. Ni siquiera obtuve respuesta a este último intento de hacer las cosas lo menos complicadas posible. Por ello, una vez cumplido el plazo acudimos a un abogado.

En estos casos, al denunciar una situación así el paso previo al juicio es presentar una Papeleta de Conciliación. Esto es una oportunidad de intentar llegar a un acuerdo entre ambas partes para evitar costas y sobretodo alargar el proceso. Una vez presentada la Papeleta de Conciliación debidamente redactada por nuestro abogado nos citaron dos semanas más tarde para llegar a un acuerdo.

En este punto, nos gustaría recomendar encarecidamente que si os veis en una situación parecida, acudáis a un abogado para redactar la papeleta de conciliación. Aunque no es obligatorio hacerlo a través de un abogado, sí que es muy recomendable. Ya que lo que se ponga en la papeleta de conciliación es lo que usará en el juicio posterior si no se llega a un acuerdo. Si no está bien redactada, el abogado de la parte contraria lo tendrá chupado para buscar cualquier resquicio que exima a su cliente de tener que pagar.

Tened en cuenta que la otra parte es un empresario acostumbrado a tratar con abogados y situaciones así. Lo decimos por propia experiencia, ya que Ilde vivió una situación así no hace mucho. Puede que algún día nos lo cuente.

Día D

El día de la cita llegó. Al vivir en una ciudad pequeña la cita la teníamos en una ciudad cercana algo más grande. Ilde trabajaba por la mañana por lo que me tocaba ir sola con el abogado, pero mi padre se ofreció a acompañarme.

Una vez allí, se llegó al siguiente acuerdo: cobraría ese mismo día la mitad de la deuda mediante un cheque y la segunda mitad un mes más tarde (el 23 de Febrero) en una transferencia. Hasta aquí bien.

Cuando voy con mi padre a retirar el dinero del cheque a la sucursal más cercana me dicen que hay un error con el mismo y que no pueden darme más información allí. Así que tuvimos que buscar la sucursal donde se había emitido el cheque. Menos mal que se trataba de una oficina en la misma ciudad, porque de tratarse de Madrid, o Barcelona…¿tenemos que trasladarnos allí para cobrar mi dinero?

Ya sabíamos que algo no iba bien y que este hombre me la había vuelto a jugar. Yo tiendo a ser bastante pesimista. Y con la tensión de toda la mañana unida a los meses de cansancio con este tema, me fui preparando para lo peor.

Me toca mi turno y la chica de la ventanilla se dispone a prepararlo todo. De repente ve que algo no va bien. Me informa de que el cheque pertenece a una cuenta cancelada y por lo tanto no puedo cobrar mi dinero. Creía que estaba preparada para una mala noticia pero aún así no pude evitar que se me escaparan un par de lagrimones a causa de lo tensa, sorprendida e indignada que estaba. ¡Un cuadro, vamos!

Efectivamente, me la había jugado de nuevo. En cuestión de segundos volví a sentirme una pringada y una perdedora como cada vez que pienso en los cuatro meses que he estado trabajando como la que más sin cobrar.

Al verme tan afectada, la chica me dijo que hablaría con el director. Este último no demoró en llamarlo personalmente. Tras unos largos 15 minutos en los que yo no daba crédito a lo que estaba ocurriendo, imaginándome que otra vez tendría que empezar de cero todo este proceso, volvió la chica. Al parecer mi antiguo jefe había accedido a que cobraran el cheque desde otra de sus cuentas.

Y por fin tras unas cuantas horas de tensión, unos meses de espera para cobrar mi dinero y mucha frustración pude salir del banco con la mitad del dinero que me pertenecía.

Segundo pago

Pasado un mes, yo como buena Drama Queen, daba por hecho la siguiente situación: llegaría el 23 de Febrero, que es sábado. Al ser fin de semana no recibiría la transferencia con el segundo y último pago. Por lo que tendría que esperar al lunes. A lo largo del día tampoco llegaría el dinero por lo que tendría que llamar a mi abogado. Más lío.

Afortunadamente no fue así. Dos días antes de la fecha acordada, recibí un mail notificándome una transferencia diferida. No sabíamos a ciencia cierta lo que significaba eso de diferida, aunque nos lo podíamos imaginar, por lo que decidimos esperar. Y el mismo 23 de Febrero recibí el último pago.

Lloré de felicidad y de alivio. Ya solo quedaba pagar al abogado y acabaríamos con este tema.



Últimas Reflexiones

Es una pena que haya tenido que recurrir a la vía legal para que se saldara la deuda. No me gusta poner a la gente entre la espada y la pared, pero es algo que tenía el derecho de reclamar.

Durante este proceso, nos enteramos que una vez pasado un año desde la adquisición de la deuda, ésta prescribe, y entonces no tendría opción a cobrar lo que me correspondía. Esto no lo sabíamos en un primer momento. Ahora entiendo que mi antiguo jefe quisiera poner el plazo de un año para el pago. Me alegro de no haber cedido en ese aspecto aún cuando se me estaba apelando a la pena.

Y antes de acabar quiero expresar mi indignación de haber llegado a este límite. No solo por el trastorno de papeleos, la incertidumbre y el tiempo perdido, sino por el gasto del abogado. A ver, evidentemente es un servicio que tengo que pagar. Pero si la deuda no hubiera existido, o se hubiera saldado en el plazo del reconocimiento de deuda, no tendría que haber pagado de mi bolsillo el gasto del servicio más un 10% de la cantidad recuperada.

Porque ¿quién me paga a mí estos gastos? Sí, he recibido finalmente mi dinero, pero de ahí tengo que pagar al abogado, lo cual no me parece justo. Yo mi trabajo lo hice para cobrar una cantidad determinada. No cobré en su día el coste de gasolina diario para ir a trabajar a una ciudad a 30 minutos de casa. Ni tampoco por hacer 2 trabajos en uno: profesora y jefa de estudios. Y encima ahora tengo que pagar algo sin comerlo ni beberlo. Si hubiéramos llegado a juicio, se hubiera podido reclamar las costas y el gasto de mora. Pero no ha sido el caso, así que nada.

Por cierto, la academia tuvo que cerrar apenas un par de meses después de irme. Cuando dije que me iba, muchísimas madres y alumnos me preguntaron dónde, que se venían conmigo. Al irme a otra ciudad, los alumnos se fueron en manada y no tuvo más remedio que cerrar. Esta situación me producía todavía más incertidumbre y malestar…¿y si se declara insolvente y no puede pagarme? ¿Cobraré mi dinero?

Despedida

Aquí me despido por ahora. Solo quería haceros partícipe de la situación y que entendierais que estuvimos cuatro meses sin cobrar mi sueldo. Aún así no nos supuso un gran cambio en nuestra economía porque hacemos las cosas con cabeza.

Algunos dirán que es normal porque tenemos dos sueldos. Pero lo cierto es que casi no tuvimos que tocar el sueldo de Ilde. Sino que tiramos de excedente de colchón y seguimos destinando el ahorro, aunque en menor medida, a la inversión. Los dividendos, en este caso, jugaron un papel muy importante. Ayudaron, y mucho, a paliar ese déficit.

Y es que esta es una consecuencia directa de invertir buscando rentas pasivas (dividendos). Que en momentos de necesidad como este tienes la tranquilidad de un “sobresueldo” que vas a cobrar sí o sí. Y que además te ayuda a complementar los ingresos.

Por último, es por cosas como estas por las que ansiamos tanto la IF: No depender de un trabajo, de la “buena” voluntad de una persona que quiera pagarte, o lo haga a tiempo, ahorrar tiempo, recursos y salud (especialmente mental). Queremos ser dueños de nuestro propio tiempo. 

¿Y vosotros? ¿Habéis pasado por alguna situación parecida? ¿Cómo actuasteis? ¿Se solucionó en la medida de lo posible?

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Poco a Poco…



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Locodeldividendo
Locodeldividendo

Todo el mundo ha tenido historias, y es bonito lo que quieres transmitir que a todos nos puede pasar y no solo hay que invertir sino tener un colchón para varios meses. Yo de todas formas habría hecho mucho más énfasis en el aspecto financiero ya que es lo que buscabas transmitir, al final se resolvió y podía haberse alargado pero creo que tu historia es lo de menos. porque es un mcguffin para explicar tema económico y hubiera sido interesante que contarás un poco como fueron los meses sin cobrar, como fue bajando el colchón y demás. Creo que… Leer más »

Invirtiendo Poco a Poco

Muy buenas Locodeldividendo, Gracias por darnos tu opinión. Solo una cosa, esto de “tu historia es lo de menos” sobra. Y sobra, porque si has leído un mínimo sobre nosotros (y lo tienes fácil: blog, twitter, instagram…) habrás visto que, precisamente, este blog trata sobre NUESTRA propia historia. Es más, sacado directamente de https://www.invirtiendopocoapoco.com/conocenos/ : […]En él podrás conocer nuestra historia y propio camino, desde cero, hacia la independencia financiera (IF).[…] Lo que aquí expondremos serán siempre nuestras vivencias, experiencias y opiniones personales de cualquier índole. […]. Por cierto, y esto lo digo sin acritud, siempre estamos abiertos a que… Leer más »

Locodeldividendo
Locodeldividendo

Joder, no te piques. Si supieras que es un mcguffin en vez de ofenderte me habrías entendido lo que quería decir. Pero bueno has decidido pensar que te estoy atacando.

Invirtiendo Poco a Poco

Joder, no solo quieres decirnos qué contar y cómo hacerlo, sino que encima quieres decirnos lo que sabemos y no sabemos…

Pero bueno, has preferido juzgar que no lo sabemos o que no somos lo suficientemente listos como para mirar lo que es en caso de no saberlo… ¯\_(ツ)_/¯

Locodeldividendo
Locodeldividendo

Si te elogio y te lo tomas como insulto, entiendo que no has entendido lo que he querido decir.

Al Besti
Al Besti

¡Enhorabuena! Ya puedes darte con un canto en los dientes ya. Cuando la cosa se pone así, y mas con gente que tiene el culo “pelao” y se las sabe todas, no puede uno fiarse ni un pelo. Por desgracia aquí donde estoy he visto a compañeros que las han pasado canutas para conseguir cobrar lo adeudado, y mucho me temo que cuando me toque a mí, ya no habrá mucho donde rascar. No obstante yo lo tengo claro. Demanda desde el día 1. Lo del SMAC suele ser un trámite al que las empresas ni acuden. Y en cuanto… Leer más »

Invirtiendo Poco a Poco

¡Muchas gracias por la parte que me toca, Al Besti! He vivido en primera persona lo último que comentas. De un día para otro, sin ningún motivo (la empresa reconociendo el despido improcedente), con el equipo loco de contento e incapaces de buscar ninguna excusa que lo justifique (que las empresas grandes se las saben todas y buscan el más mínimo resquicio). Lo que dices, les importa 0 pagarte el finiquito, las vacaciones no disfrutadas e indemnización. Para ellos no eres más que un número. Por eso nunca jamás entenderé los que defienden “su” empresa a capa y espada. Es… Leer más »

Investing Little by Little

Totalmente de acuerdo con lo que dices Al Besti. Evidentemente no tengo tanta experiencia en lo laboral como para verlas venir. Por lo que la situación me desbordó cuando quise darme cuenta.

Es cierto que soy muy afortunada de tener mi dinero en el bolsillo tras unos 6 meses. También es cierto lo que dice Ilde, el lugar donde trabajes es sólo eso, y a la hora de despedirte y fastidiarte como en mi caso, nadie va a mirar por tí.

Puede ser por eso que cada vez ansío más la libertad financiera.

Un saludo y gracias por comentar.

Esencialista

Pues nosotros no hemos pasado por algo así (vaya mal trago, menos mal que con final feliz), pero gracias a nuestros ingresos pasivos he podido reducir mi jornada un 25% sin que nos haya afectado a los ingresos. Así que totalmente de acuerdo: independencia financiera, allá vamos 🙂

Invirtiendo Poco a Poco

Muy buenas Esencialista,

La verdad es que se pasa mal. En mi caso particular, lo he pasado peor por ver a Sheila pasarlo mal, ya que, por suerte, no tenemos cargas familiares de ningún tipo, ni hipoteca, ni deudas, no dependemos de un solo sueldo para vivir…

Ufff, reducir la jornada laboral un 25%…Cuando lo lea Sheila me va a decir que por qué no invertimos más cantidad y más rápido para que ella pueda hacerlo lo antes posible jajajajaja.

Enhorabuena por ese primer paso.

Gracias por pasarte y comentar.

Un saludo!!

Investing Little by Little

¡Buenas Esencialista!

Mi prometido me conoce muy bien. Sí, eso de la reducción de jornada un 25% suena genial. Desgraciadamente, al cambiar de academia tengo algo de menos horas que anteriormente (lo cual me agobia un poco a la hora de cobrar) pero al menos tenemos los dividendos que parecen menguar esa diferencia.

Un saludo y gracias por comentar.

jav78
jav78

yo he sufrido en familiares cercanos la misma situacion, por mucho que queramos, para un director financiero o alguien de recursos humanos tu eres solo dinero, para ti, es tu vida. no hay que olvidar que las empresas no son justas y que uno ha de mirar por si mismo. yo como vosotros, intento vivir con menos de lo que cobro y destinar ese ahorro a depender menos del trabajo, ojala nunca me despidan o dejen de pagar, pero si eso llega, espero estar en vuestra misma situacion y que solo me quite el sueño, pero no el pan de… Leer más »

Investing Little by Little

¡Buenas jav78! Me alegra leer que no hayas pasado por eso personalmente. Espero que no lo hagas, pero seguro que si estás en este mundo de la inversión y te preocupan tus finanzas no te supondrá dejar de comer como tú dices. Así fue en nuestro caso. De hecho, nosotros seguimos igual con nuestra vida. Esos meses sin mi sueldo coincidió con verano que es cuando más planes y “vida social” tenemos. Nadie notó nada y nosotros tampoco quisimos decirlo hasta saber que pasaría, por lo que tan mal no lo hicimos. Cómo siempre decimos…Un buen colchón de traduce en… Leer más »

Olimpo
Olimpo

Hola ILL (e IPP!) Te entiendo perfectamente. Yo he vivido situaciones diferentes pero en el fondo similares, y sé lo mal que se pasa. Hay mucho animal suelto por ahí… con perdón a los animales por comparar a esos energúmenos (por no decir otra cosa peor) con ellos. Trabajo en un sector con una altísima rotación y desempleo, y super-competitivo, donde es muy frecuente tener que pasar hasta 2 años en paro, yo mismo he estado una vez 22 meses y otra vez 19 meses en paro (de ellos 15 encima trabajando by the face porque si no lo hacía… Leer más »

Investing Little by Little

¡Buenas Olimpo! Me dejas K.O. con tu historia. ¡Para que luego digan que la historia personal no interesa, y que vayamos directamente a los números! Lo cierto, es que leyéndote me he puesto en tu situación y me parece una historia dura. No me imagino vivir eso, porque he tenido mucha suerte y desde que acabé la carrera he estado trabajando sin parar. Por lo que afortunadamente no se ni lo que es cobrar el paro. Pero soy una persona muy empática y entiendo lo mal que lo pasarías. Enhorabuena por plantarte y decidir luchar por el trabajo que querías.… Leer más »

Olimpo
Olimpo

Hola Sheila! Muchas gracias por tus palabras! Pues sí, pero estas situaciones ayudan a mejorar y unen mucho. Cuando me presenté a las oposiciones (es una de las más duras del Estado) todos en la familia me llamaban loco, me decían que no las iba a sacar, que 9 meses era poco tiempo y que era demasiado joven para ello (se suelen sacar con 10 años más como mínimo). Pero tenía la motivación (y desesperación) de no querer volver a pasar por estas situaciones, y quería tener un trabajo estable para poder estar con mi pareja. Que por cierto, fue… Leer más »

Investing Little by Little

¡Hola de nuevo Olimpo!

Eres todo un ejemplo de superación. ¡Ánimo a tu pareja! Espero que todo salga bien.

Un saludo.

Pablo
Pablo

Me alegro un montón de que todo se haya arreglado 🙂

Casos como este nos muestran la importancia de tener diferentes fuentes de ingresos y no fiarnos todo a una carta, por muy buena que esta carta sea.

Un abrazo

Investing Little by Little

¡Buenas Pablo!

Sí, totalmente de acuerdo. Cuanta más diversificación, más tranquilidad. Los ingresos pasivos en nuestra opinión son la clave.

Un saludo y gracias por comentar.

David
David

Probablemente trabajar y no cobrar tu salario es una de la cosas más desagradables en el mundo laboral, dado que ves que alguien se está apropiando de tu esfuerzo sin dar nada a cambio. Y ya no solo eso, sino todo el jaleo que viene después. Muchas veces la gente desconoce que la reclamación de cantidades tiene un límite de 1 año, y los que no les gusta pagar tienden a estirar el tema con falsas promesas. Lamentablemente, yo también conozco unos cuantos casos. Únicamente añadir (quizá ya lo sabéis) que los gastos de defensa jurídica de la relación laboral… Leer más »

Investing Little by Little

¡Buenas David!

Antes de nada muchas gracias por el dato. No, no sabíamos que podemos deducirnos hasta 300€, así que mil gracias.

Y sí, trabajar sin cobrar es lo peor. Yo hacía mi trabajo e incluso más del que me correspondía sin cobrar mi sueldo a final de mes. Me sentía timada, y usada. Pero bueno, de todo se aprende.

Nos alegra que te guste el blog y que te resulte cómodo el radar y el divippcalendario.

Un saludo y gracias por comentar.