Economía doméstica a prueba de bombas

Una vez más la entrada de hoy tiene que ver con algo personal. Hace un par de semanas se produjo un cambio en mi vida profesional y como esto atañe a nuestra vida y camino hacia la IF, quiero compartirlo con vosotros.

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Además, este pequeño «incidente» nos ha servido para comprobar que la nuestra es una economía doméstica a prueba de bombas.

Un poco de Background

Como ya sabéis soy profesora de inglés y llevo tres años en una academia de idiomas en una ciudad cerca a la nuestra.

Mi trabajo es muy satisfactorio en el sentido de que siempre recibo feedback positivo. Hasta ahora he sido la profesora principal en la academia y también la más veterana. Los alumnos congenian muy bien conmigo y prefieren mis clases a las de otros profesores.

Además he sido jefa de estudios. Básicamente la academia se ha sustentado en parte gracias a mis clases. Ya que el resto, por diferentes razones, no han sido exitosas.



Empiezan los problemas

Por muchas clases y alumnos que yo tuviera parece que no era suficiente para el sustento de la franquicia (esta academia lo es). Esto unido a lo que parece ser una mala gestión del negocio hicieron que mi situación laboral empeorara bastante.

La primera medida que mi jefe adoptó fue pagarme ciertas clases a menos dinero del acordado por el simple hecho de que «no había suficientes alumnos para que él le sacara algo». Esto está lejos de ser mi responsabilidad, ya que si un curso no te es rentable, no lo abres y punto. Yo gastaba mi gasolina y tiempo en desplazarme para dar el curso. Por lo que, yo, mi trabajo lo había hecho.

De igual modo que yo no pido más dinero por tener más alumnos, no entiendo cobrar menos por tener menos alumnos. No cobro en función de los alumnos (ojalá), sino en función de las horas. Económicamente, me da lo mismo 1 que 100 alumnos.

La segunda medida que adoptó fue pagarme de vez en cuando. Hace ya bastante tiempo que cobraba a plazos. Es decir, yo recibía mi sueldo conforme mi jefe iba teniendo liquidez o tuviera a bien el pagarme.

Al principio lo llevaba fatal, porque yo tenía todo mi derecho a cobrar mi sueldo íntegro en la primera decena de cada mes (en esta industria se cobra a mes vencido). Pero tras mucho «debate» con mi jefe, no me quedaba otra que acostumbrarme a cobrar cada dos semanas (o le diera la gana). Al fin y al cabo es otra forma de administrarse.

Pero la situación de cobrar por «fascículos» empeoró cuando a finales de este curso pasado se empezaron a juntar meses. Y es que hoy día me debe 4 meses de sueldo. He pasado un verano muy estresada con este tema porque lo mínimo que un trabajador pide cuando cumple con su trabajo es cobrar. Y yo me he tirado todo el verano trabajando como la que más sin cobrar.

Cambio a mejor

La situación se volvió insostenible al ver que las promesas que me hacían no se cumplían. Así que decidí echar CVs por mi ciudad. Por suerte no tardé demasiado en conseguir entrevistas. Y es que mi experiencia y capacidades hacen que no necesiten más profesores, ya que soy capaz de dar todos los niveles. Desde niños a adultos.

Además preparo para exámenes oficiales tanto de Cambridge como de Trinity. En muchas academias (la mayoría) necesitan varios profesores para cubrir todos los niveles (especialmente C1) o porque mucha gente solo quiere dar a adultos o a niños. Yo lo abarco todo. Siempre lo he hecho.

Tras un par de ofertas o 3, acepté aquella que más me sedujo.

No cambié de aires antes porque sabía que en ningún sitio me pagarían tanto la hora como donde estaba. Un acuerdo al que se llegó por mi buen trabajo y para evitar que me fuera a otra academia que me hizo una muy buena oferta que no pudiera rechazar. Pero es que el dinero no lo es todo y aunque en la nueva academia ganaré un poco menos, acepté sin dudarlo. No podía seguir así.

Los cambios y salir de mi zona de confort siempre han sido difíciles para mí. Esta vez no iba a ser menos. Sin embargo, ahora que ya he empezado en este nuevo sitio por fin puedo respirar tranquila.

He pasado unos meses bastante mal por este tema yendo a trabajar muy desmotivada preguntándome: ¿Para qué me levanto para ir a trabajar a un sitio donde me deben dinero? ¿Cuándo me pagarán? ¿Y si no lo hacen? Algunas de estas preguntas me las sigo haciendo hoy día.

Tengo que decir que IPP ha jugado un papel muy importante en todo esto. No solo tranquilizándome y haciéndome ver la realidad, sino también aconsejándome qué hacer para no venirme con una mano delante y otra detrás.



El dinero no lo es todo

Como he dicho anteriormente, en este nuevo sitio ganaré un poco menos, pero estamos contentos porque igualmente es algo más de lo que esperábamos. En principio no tengo tantas horas como en la anterior academia, pero esto es algo normal cuando empiezas de cero. Yo tengo muchas ganas de trabajar, y en cuanto vean como trabajo y vayan saliendo más cursos tendré más horas. Siempre lo he hecho y esta vez no será diferente.

Lo importante es que voy a ganar en calidad de vida, ya que ahora:

  • Cobraré sí o sí. Aunque hasta que no lo vea no lo creeré. Soy una Drama-Queen y siempre tiendo a pensamientos negativos.
  • Ahorro tiempo. Para mí el tiempo es muy valioso. He estado tres años saliendo de casa 35 minutos antes para ir a trabajar. El tráfico diario y los atascos queman mucho.
  • No necesito coche para desplazarme a mi trabajo. Por lo que:
    • Gano en seguridad. Hasta ahora estaba muy expuesta a la carretera yendo y viniendo 4 veces al día haciendo un trayecto por una autovía muy transitada. Esto es así porque une ciudades muy turísticas de la zona, por lo que los accidentes graves son muy frecuentes. Si bien a mí nunca me ha pasado nada, el estar en carretera hace que el riesgo sea mayor.
    • Ahorro de gasolina. Y más ahora con la subida del diesel.
    • Ahorro en el mantenimiento del vehículo por la menor exposición a la carretera y por lo tanto un menor desgaste del mismo.
    • Cambio del seguro del coche. Precisamente, el pasado Agosto nos tocaba renovar el seguro del coche y decidimos pasar de un todo riesgo a un todo riesgo con franquicia. Además de que el ahorro fue significativo (50%), la jugada fue maestra aún sin saber que en apenas dos meses dejaríamos de usar el coche a diario y por lo tanto habría menos riesgo de dar algún parte.
  • Tengo vacaciones pagadas. Aunque esto es muy obvio y es un derecho del trabajador, no era en mi caso. Clases no dadas se traducían en clases no cobradas.

Economía doméstica a prueba de bombas

No puedo acabar esta entrada sin contaros lo contentos que estamos de haber empezado este proyecto de vida. Haber descubierto la inversión en bolsa y la importancia del ahorro y el colchón de gastos. Sin todo esto no habríamos soportado el golpe económico tan bien como lo hemos hecho. Siempre hablamos de la importancia de estos pilares de la economía doméstica, pero hasta que no te ves en estas situaciones, no lo valoras lo suficiente ni entiendes la importancia que tienen.

Y eso que durante estos meses que no he cobrado no hemos notado nada más allá de lo frustrante de la situación. Ya que apenas hemos tenido que tocar el colchón. La importancia de tener los pies en el suelo y no gastar por encima de nuestras posibilidades es la clave.

Faltando un sueldo entero en casa durante cuatro meses y aún así seguir con nuestras vidas sin problemas, sin privarnos de casi nada (como habréis visto los meses pasados) dice mucho de nuestra situación. Es algo para estar muy contentos y orgullosos. Nuestra economía doméstica se hace cada vez más grande y fuerte. Con cada compra, con cada dividendo, con cada apunte de gasto… Una economía doméstica a prueba de bombas.

Despedida

Han sido unos meses muy duros, sobre todo psicológica y anímicamente. El estar 4 meses sin cobrar y no saber, todavía a día de hoy, si vas a cobrarlos, es una sensación muy desagradable que no le deseo a nadie. Por suerte, parece que estamos haciendo las cosas bastante bien y nuestra economía no se ha visto muy mermada.

Tomaremos esta situación como un ejemplo real de lo que pasaría si alguno de los dos se queda sin trabajo. Y es que, de todo se puede aprender.

Y vosotros ¿habéis vivido alguna vez algo parecido a esto? ¿qué pasó? ¿cómo manejasteis la situación? Espero que la lectura os haya resultado amena, y si tenéis alguna pregunta, no dudéis en escribirnos.

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Poco a Poco…

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