¿Qué piensan mis allegados de que invirtamos en bolsa?

Uno de los primeros síntomas que identificamos en los recién llegados a la bolsa es la soledad. La soledad de lo que hacen. No encuentran a nadie en la «vida real» con quien compartir su nuevo hobbie. Con quien hablar abiertamente sobre bolsa, debatir sobre empresas, estrategias, brokers… Cuando lo cuentan a sus allegados, con un poco de suerte, solo ignorarán lo que han dicho y jamás le preguntarán. Por desgracia, la gran mayoría recibe miradas raras y sobre todo críticas: «te vas a arruinar», «ten cuidado», «eso es para ricos», «con lo que cuesta ganar el dinero», «eso es tirar el dinero»…Y la lista sigue y sigue.

Mi comienzo, por suerte, no fue tan traumático. Yo me he topado más con la indiferencia que con otra cosa. Aunque también he recibido comprensión y ánimos. He sido un afortunado en ese sentido.

Mis comienzos

Cuando empiezas con esta estrategia estás muy ilusionado. Acabas de descubrir un mundo nuevo que dicen que te cambia la vida. No tienes más remedio que creerlo, porque no tienes otra manera de comprobarlo más allá de ponerlo en práctica y esperar varios años. ¿Será verdad? ¿Me están vendiendo la moto?

Como suele pasar cuando descubres algo nuevo, intentas hacerle saber a todo el mundo tu nuevo hobbie. Esperas la mínima oportunidad para soltarlo: «invierto en bolsa«.

Mi primera situación así se dio, precisamente, con Sheila. Apenas llevábamos unos meses juntos. Hablando sobre la posibilidad de compartir gastos, se lo comenté. Ya ves, yo descubrí este apasionante mundo apenas 2-3 meses antes de conocerla. Estaba en plena ebullición emocional. Su reacción la compartió con todos vosotros en esta entrada. Un braguetazo decía jajaja…

Ella era temerosa al principio, como lo somos todos cuando hablamos sobre algo desconocido con dinero propio de por medio. ¿Cómo no vas a tener miedo si la bolsa es el diablo? ¿Si eso es cosa de ricos malvados sin escrúpulos? Si no eres así, irás a la ruina y morirás entre terrible sufrimiento. O eso dicen la tele, las pelis, las series…

Luego te das cuenta que no solo no es para tanto, sino que además es mentira. Pero volviendo al tema, como decía, era temerosa. Con el tiempo y algún que otro libro que le di para leer, se le fue quitando. Tanto, que decidió poner a trabajar unos ahorros de los que disponía. Aquí empezaba nuestra vida inversora en pareja.

Amigos

Como yo era un recién llegado a la ciudad, los amigos de Sheila eran mis únicos «amigos». Cada vez que socializábamos, lo hacíamos con ellos.

Sheila siempre trataba de sacar el tema en cuanto fuera posible. Estábamos emocionados y empezábamos a ver pequeños resultados y que esto de verdad funcionaba. Todo el mundo debía saber este gran secreto, especialmente nuestros seres queridos. Yo, sin embargo, me quedaba un poco a la expectativa, y si detectaba interés, intervenía. Si no, lo dejaba pasar.

En el trabajo, entre el grupo de compañeros más allegado, sí que hablaba muy a menudo del tema de la bolsa. Siempre que podía, metía una cuña. Sé que las cuñas se oían porque empezaron a llamarme Ilde-broker. Sin embargo, el mensaje no llegaba. Nadie, ni una sola vez, me preguntó que le contara más. Nunca. Por aquel entonces, aún no teníamos este blog.

En mi grupo de amigos del pueblo de toda la vida sí encontré apoyo y algo de interés. De hecho, cada vez que nos vemos, uno de ellos nos pregunta cómo van las inversiones. Otro de ellos me dijo que cuando nos viéramos hablaríamos para que le contara más. Aún no hemos tenido tiempo y creo que se le ha olvidado jejeje.

En el grupo de amigos de la universidad es donde he encontrado el mayor apoyo e interés. De hecho, mi mejor amigo invierte en bolsa a largo plazo «gracias» a nosotros. Tiene una cartera muy maja y hablamos muy a menudo del tema. Siempre recordaré la primera conversación en una terraza de Málaga con la Alcazaba de fondo. Hizo las preguntas típicas que esperas de alguien con interés real y psicología adecuada para este tipo de estrategia. Me alegró muchísimo que estuviera tan receptivo y diera el paso.

Sin embargo y resumiendo, como era de esperar, prácticamente nadie se interesaba por el tema. Tampoco me miraban raro. Otra cosa es lo que hablaran luego entre ellos en la intimidad de su hogar o pensaran sobre ello. Ahí no puedo llegar.

Familia

A mis padres siempre le hemos dicho abiertamente que invertimos en bolsa. Su reacción me sorprendió. Les pareció muy bien. Supongo porque me conocen muy bien y saben lo responsable, mirado y cuidadoso que siempre he sido con el dinero.

Otra cosa que ayudó es que mi padre hiciera sus pinitos en la bolsa de joven, aunque no siguiendo esta estrategia, precisamente jejeje.

Si lo pienso fríamente, tampoco me debería haber sorprendido demasiado, pues fue mi padre quien me animó, allá por 2012, a comprar unas acciones de Cajasol que nos ofrecieron en el banco. Le pareció tan buena idea, que incluso compró acciones para mi abuela (su madre). Por si alguien no lo sabe, Caixabank absorbió Cajasol y nuestras cajasoles pasaron a ser caixabanks.

Lo que realmente me sorprendió fue que mi padre invirtió un dinero en la OPV de Endesa. Al parecer se enteró por anuncios en televisión. Por aquel entonces trabajaba para el ayuntamiento y terminó de hacerles unos trabajos. Cobró en el momento (cosa rara) y había acordado pagar a proveedores a 90 días. Total, que aprovechó esos 90 días para invertir lo ingresado por los trabajos en la OPV. Poco antes de vencer los 90 días, vendió sacando un 15% de beneficio en esos menos de 3 meses. Hoy día dice que es una pena tener que haber vendido. Pero necesitaba el dinero.

Ya ves, se pasó los principios de esta estrategia por el arco del triunfo: no invertir dinero que se vaya a necesitar a corto o medio plazo, fiarse del banco o tele, diversificación… Según él: «estaba garantizado que Endesa iba a subir muchísimo tras salir a bolsa»…

A mi hermano le hemos hablado mucho del tema bolsa y ha parecido interesarle. Bueno, más que interesarse por hacerlo él mismo, parecía interesado en que se lo hicieran. Le regalamos el libro de Gregorio, pero no sabemos si lo habrá leído o no. Está intentando encontrar algo de estabilidad laboral para poder dar el paso. Lo cierto es que está en una magnífica posición para poder conseguir la IF bastante antes de la jubilación. A ver si conseguimos meterlo en vereda.

Actualidad

Hoy día, el tema de la bolsa es algo muy habitual para nosotros y nuestra vida social. Lo hemos incorporado como una característica más. Sheila es gaditana, profesora de inglés, tiene un hermano e invierte en bolsa. Yo tengo más de 30, no me gusta la verdura, soy más de piscina que de playa e invierto en bolsa.

Ya nadie de nuestro círculo habitual se sorprende o lo ve como algo raro. Es más, son ellos los que, muchas veces, hablan del tema con total naturalidad. Ya sea para preguntar, para hacer alguna broma o alguna apreciación.

Se ve que hemos hecho un buen trabajo en ese sentido. O hemos sido muy pesados con el tema, jejeje. Pero creemos que esta situación a la que hemos llegado es muy importante. Es fundamental que la sociedad vea la inversión en bolsa como algo normal. Que sea una cosa habitual y no una rareza. Igual que a nadie le extraña que su vecino se haya comprado un coche, a nadie debería extrañarle que invirtiera en bolsa.

Aún tenemos mucho trabajo por hacer, pero el primer paso está dado: desterrar el mito de que la bolsa es solo para ricos o que es un pozo sin fondo de perder dinero. El siguiente paso sería conseguir que empiecen a invertir. Todo llegará.

Despedida

Como decía al principio de la entrada, yo he tenido mucha suerte con respecto al feedback de mis allegados. En realidad, abiertamente nadie me ha dicho nunca frases del tipo: «eres un flipado», «te vas a arruinar», «¿No te da miedo?»… Otra cosa es que lo piensen o lo digan en la intimidad. Lo cual estarían en su perfecto derecho.

Mi idea, nuestra idea, no va a cambiar. Seguiremos a lo nuestro. Sin prisa, pero sin pausa. Con paso firme hacia un objetivo realista y cada vez más alcanzable.

Personalmente, me da un poco de pena que solo un par de personas o 3 de mi entorno se hayan interesado de verdad por lo que hacemos y estén aprovechándose de ello. Pero no puedo pretender salvar el mundo ni tampoco soy quién para decirles qué es lo que tienen que hacer con su dinero.

Eso sí, estoy seguro que en un futuro no muy lejano aquellos que no preguntaron ni se interesaron en su momento, lo harán. De una forma u otra. Directa o indirectamente. Pero lo harán. Y eso es parte de nuestro objetivo. Que en algún momento de sus vidas, aunque tarde (más vale tarde que nunca), lo hagan. Se interesen por sus finanzas e inviertan en bolsa a largo plazo.

¿Y vosotros? ¿Cuál ha sido vuestro caso? ¿Lo comentáis con vuestros allegados? ¿Se interesan?

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Poco a Poco…

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