Conócenos un poco mejor: IPP – Parte 2

En anteriores entregas de Conócenos un poco mejor: IPP…

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«La beca consistía en 3 semanas de curso de idioma (para refrescarlo y darles tiempo a encontrarte entrevistas con empresas en las que hacer las prácticas) y 2 meses y pico para las prácticas. Prácticas no remuneradas, por cierto. Por suerte mi perfil era muy demandado y varias empresas se interesaron en mí desde el principio, así que yo me fui a Dublin ya con «trabajo».

Daría lo que fuera por poder escucharme hoy el día en que hice la entrevista por teléfono con la empresa que me cogió. Recuerdo que estaba en la habitación de mis padres andando de un lado a otro sin parar (suelo hacerlo cuando hablo por teléfono).»




Dublin lo va a cambiar todo

Y ahí que me fui. Sin tener ni idea de la ciudad, dominando más o menos el idioma (o eso pensaba) y sin conocer a nadie de nadie. Éramos 7 u 8 en las mismas circunstancias, pero solo yo traía empresa de casa. El resto tenía que buscársela allí.

Nada más llegar a Dublin descubrí dos cosas: una, que mi nivel de inglés no era tan bueno como yo creía. Y dos, que era notablemente mejor que el 90% de los miles de españoles que había por allí. Poco después descubrí una tercera: ser probador de videojuegos es un trabajo real. Y sí, te pagan un sueldo por ello. Pero no es oro todo lo que reluce.

Cuando acabaron mis prácticas, y aunque estaban muy contentos conmigo, no me ofrecieron quedarme. Claro, por muy válido que fuera, durante la beca les costaba 0€. Los sueldos en Dublin están bastante bien, pero los precios son muy altos. Aún así, decidí quedarme a buscar trabajo por allí aprovechando que había hecho contactos, conocía la ciudad y unas cuantas empresas a las que poder contactar. Total, en España empezaría de cero.

La cosa se complica

Lo primero era buscarme casa, ya que en la que vivía actualmente era proporcionada por la beca. Lo siguiente era encontrar un trabajo lo antes posible.

Dublin es una ciudad muy cara para vivir, así que imaginad sin un sueldo. Encontré casa bastante rápido y me mudé (la primera de varias mudanzas en 4 años). Lo otro fue más complicado.

Encontré un trabajo como freelance testeando software. Lo que ganaba en un par de semanas me daba de sobra para sobrevivir un mes más. ¿El problema? Que me contrataban por proyecto y normalmente te llamaban de un día para otro. Había proyectos de 2 semanas, pero había otros de 3 días o incluso de 4 horas. Sí, trabajé en más de un proyecto de 4 horas…

Me pasé varios meses subsistiendo a base de pasta, arroz y galletas del Tesco. Pasaba mucho tiempo en casa sin salir (porque no tenía dinero para «lujos»). Aproveché ese tiempo para aprender más lenguajes de programación y desarrollar mi primer proyecto web: un manager de fútbol online. Era una manera de mantener mi cabeza ocupada en algo que no gastara dinero y que me permitiera no pensar demasiado en mi situación.

Aparece la oportunidad que lo cambia todo

Lo pasé mal, pero como se suele decir, Dios aprieta pero no ahoga. El haber venido de una familia super humilde te hace ver que siempre se puede estar peor. Para mí, el tener que exprimir cada céntimo, era lo normal.

Algunas amistades que hice durante mi época de becario me dijeron que su empresa estaba buscando gente. Mandé mi curriculum y me llamaron para una entrevista. Pero pasaron al menos 2 meses hasta que me llamaron para ofrecerme un contrato.

Siempre recordaré el momento: fue un Viernes por la tarde, estaba durmiendo la siesta (el dormir no gasta y reduce los días) y recibí una llamada. Solo escuché la primera parte de la misma: «Te llamo de Activision Blizzard para ofrecerte un trabajo, empiezas el Lunes». Estaba tan emocionado que la chica al teléfono seguía hablando pero yo no escuchaba. Al final de la llamada le pregunté si me podía mandar toda la info por email (un recurso que aprendí cuando no se domina el idioma: pedirlo por escrito para evitar confusiones).

Los pocos minutos que pasaron desde que colgué hasta que recibí el mail se me hicieron eternos. Jamás he estado tan nervioso en mi vida. El email llegó y no me lo podía creer. Era un contrato de mes y medio pero no podía estar más feliz. Ese contrato de mes y medio se convirtió en unos 3 años.

Todos estos meses sin apenas trabajo me sirvieron para valorar, aún más, lo que valen las cosas. Lo dura que es la vida y la de sacrificios que ésta conlleva.



Mi segunda casa

La experiencia en la isla verde me cambió la vida por completo. Mejoré muchísimo mi nivel de Inglés. Conocí mucha gente de muchos sitios. Hice un excelente curriculum que me abrió muchísimas puertas. Trabajé para empresas mundialmente conocidas como Activision Blizzard, PopCap Games o Nintendo. Y sobre todo, me hizo crecer una barbaridad como persona.

Os podría sorprender la de puertas que abre manejar un idioma como el Inglés. Si me permitís el consejo, bueno dos: aprended Inglés y, si podéis permitíroslo, pasad una temporada viviendo en el extranjero. Ya sea trabajando o mejorando el idioma. Es una de las experiencias más enriquecedoras que puede haber. Yo he vivido en varios países y aunque en algunos lo pasé realmente mal, la ganancia obtenida de esas experiencias es insuperable. La más rentable de mi vida sin lugar a dudas.

Dublin siempre será mi segunda casa. Es un ciudad que me encanta y de la que siempre estaré enamorado. Tanto de la gente como del estilo de vida que allí llevaba. Jamás echaré de menos el clima o la comida, porque considero que lo mejor del mundo en ese aspecto lo tenemos en casa, pero sin duda siempre la llevaré en mi corazón. Le estaré eternamente agradecido por todo lo que me ha dado (es cierto que he tenido que pedirle, pero cuando lo he hecho, he recibido siempre algo a cambio).

Continuará…

Despedida

Hasta aquí esta segunda entrega sobre el pasado de IPP. Por cierto, aprovechamos la entrada para dar un pasito más en nuestra política de transparencia. Mi nombre es Ildefonso, aunque todo el mundo me llama Ilde :).

Como siempre, si queréis saber algo en particular sobre lo que cuento por aquí, no dudéis en dejarme un comentario. Estaré encantado de resolver vuestras dudas o intereses. 

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Poco a Poco…

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