Aprendiendo de una pandemia

Como ya os comentábamos en la última entrega de la saga, aún teníamos pendiente un par de ellas sobre reflexiones y aprendizajes que hemos obtenido a lo largo de estos 6-7 meses tan duros que nos ha tocado vivir.

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La semana pasada vimos la primera de ellas y hoy vamos a ver la segunda y última. Ya no os daremos más la chapa con esto, prometido :).

aprendiendo de una pandemia

Si te acabas de incorporar, estás de enhorabuena (o no, no lo sé jejeje) porque tienes varias entradas por leer para entender el contexto de ésta: primera, segundatercera, cuartaquinta y sexta.

En esta entrada os queremos contar un poco algunas de las cosas que hemos aprendido y reflexionar en voz alta sobre lo vivido estos meses. Con vosotros, aprendiendo de una pandemia.

Aprendiendo de una pandemia

Lo que nos ha pasado nos ha servido, sobre todo, para aprender. Hemos aprendido cosas nuevas, pero también hemos confirmado o corroborado otras. Algunas de ellas que teníamos por seguras pero otras que no tanto o que creíamos no eran tan importantes.

Esta es solo una pequeña lista:

  • Lo diferente del mercado laboral español: esto es algo que yo sabía pero tenía olvidado. Es increíble lo diferente que es a otros mercados. Si nunca has trabajo fuera de España, entiendo que no sepas de lo que hablo, pero yo he trabajo en varios países para varias empresas y no hay color en cuanto a profesionalidad, compromiso y palabra (por norma general y siempre bajo mi propia experiencia, claro).
  • Lo impresentable de las empresas españolas: es cierto que no se puede generalizar, pero lo peor que he vivido profesionalmente ha sido con empresas españolas.
  • Lo importante de un colchón de imprevistos: sufrido de la manera que hay que sufrirlo (por desgracia) para ver realmente su utilidad y necesidad.
  • Que los dividendos funcionan: y tanto que funcionan.
  • Que hay que ir con pies de plomo siempre: no sabes cuando la vida te dará la próxima hostia, pero seguro que será cuando menos te lo esperes y sin avisar.
  • Tu vida puede cambiar radicalmente de un día para otro pese a haberlo hecho todo bien: y no es culpa tuya, simplemente pasa.
  • Tenemos muchísimo menos control de nuestra vida del que creemos: y esta da miedito. Siempre hay cosas externas que no vas a poder controlar y que no sabes de qué manera te van a afectar a tu vida personal y tus decisiones.
  • La importancia de rodearte de gente adecuada: hay muchísima más gente de la que crees amiga que no va a estar en tu barco cuando éste se esté hundiendo. Y no hablamos de temas de dinero. Cuando alguien te pida si puedes meter su CV en tu empresa, hazlo. Y si le dices que le dirás algo, hazlo. Para ti puede suponer hasta un coñazo tener que ir hablar con recursos humanos o hacer un seguimiento de ese CV. Para esa persona, aunque luego no obtenga el trabajo, es un salvavidas moral enorme.
  • Es innato en el ser humano el prejuzgar: da igual lo que hagas, siempre habrá alguien que se moleste. Vivimos en la era de los ofendiditos. Trata de no prejuzgar a las personas ni intentar manejar sus vidas. Bastante tienes con la tuya.
  • La IF cuesta: es un camino largo y muchos no la conseguirán, pero el simple hecho de estar en el camino tiene unos beneficios inimaginables para la mayoría (hasta que pasa algo como lo que nos ha pasado). Pasa de los que se ríen de la IF o de los que se mofan del camino que has elegido para llegar a ella. Sigue en él. No gana el que más tiene, sino el que mejor se adapta a las circunstancias.
  • La importancia de no tener deudas: esta situación hubiera sido muchísimo peor para nosotros de haber tenido deudas.
  • Las cosas no tienen por qué salir bien: es más, ni como uno espera aunque se haya hecho todo lo posible para que sea así.  Y no pasa nada. Es ley de vida. Nuevamente, de nada sirve en lamentarse por lo que ha pasado o en pensar que si hubieras hecho «esto» en lugar de «lo otro» no habrías llegado hasta esa situación. Es mejor emplear ese tiempo en adaptarse a las circunstancias y tratar de buscar una solución.
  • Papá estado no va a estar ahí cuando más lo necesitas: si estás contando el paro como parte de tu colchón, déjanos decirte que estás cometiendo un grave error.
  • La inversión, sea de la manera que sea, es fundamental para tener un futuro y una vida próspera y tranquila.
  • Hay que invertir en buenas empresas sin importar demasiado el precio que se paga por ellas. A la larga, tienen siempre las de ganar. Está muy bien RPD iniciales altas pero también hay que comprar súper empresas aunque su RPD inicial sea demasiado baja. Son caballos ganadores en grandes distancias, y no hay que olvidar que vamos a muy largo plazo.

Ensayo de IF

Para nosotros ha sido un pequeño ensayo de «IF». Y decimos pequeño por el tiempo y ponemos IF entre comillas porque eso no es lo que nosotros entendemos por IF ni lo queremos como IF. Han sido unos meses en donde los gastos se han limitado a lo básico. Y cuando decimos lo básico, nos referimos a lo básico: vivienda, agua, luz, internet y comida.

Unos meses porque no podíamos salir a la calle por el confinamiento y otros porque estábamos siendo muy muy cautos pese a poder no haberlo sido perfectamente. Esto es a lo que nosotros siempre nos referimos como vivir por debajo de nuestras posibilidades. Cuando es época de bonanza, se invierte, se sale y se gasta con alegría y sin demasiados problemas. Cuando es época de vacas flacas se corta la inversión y se disfruta algo menos. Supongo que es lo que llaman la cultura de ahorro.

Y no tiene nada que ver con «lonchafinismo» o el «Team Cutre» que últimamente muchos lo llaman en redes. No se puede gastar más de lo que se ingresa. Punto. Da igual de dónde vengas, cuál fuera tu situación hace 3 meses o el dinero que tengas en el banco.

Ese dinero (el del colchón) está para cuando se está gastando más de lo que se ingresa por fuerza mayor. No para seguir con tu nivel de vida de hace 3 meses cuando ingresabas 10 veces lo que ingresas ahora. Ese dinero está para cuando te pasa algo como lo que nos ha pasado a nosotros.

Como decía, para nosotros ha sido una prueba de IF básica. Los dividendos y otros ingresos pasivos han cubierto, en muchos casos, la gran parte de nuestros gastos básicos. Sin esos ingresos, lo habríamos pasado bastante peor, lógicamente. Por no hablar del factor psicológico de los dividendos del que tanto se habla. Nosotros creíamos haberlo notado antes, pero es en estos momentos cuando más sale a relucir.

A nosotros nos da lo mismo lo que digan los detractores de los dividendos, que nosotros hemos visto su utilidad real y no solo no vamos a seguir invirtiendo buscándolos, sino que vamos a hacerlo con más ahínco y más convencidos que nunca. Y a vosotros os debería dar igual también que alguien critique vuestra estrategia de inversión. Sea cual sea.

Ojo, que cada uno invierta como le dé la gana, pero que nadie nos diga cómo lo tenemos que hacer nosotros. Porque nosotros hace mucho tiempo que dejamos de intentar convencer a gente de que empiece a invertir en bolsa a largo plazo. Y nunca le hemos dicho a nadie qué estrategia seguir.

No hemos sido IF

Volvemos a reiterar que lo que hemos vivido no es lo que entendemos por IF.

No queremos, ni por asomo, estar en la situación en la que hemos estado por gusto. Eso no es ser IF para nosotros (aunque, técnicamente, sería ser IF porque los ingresos pasivos han cubierto los gastos mensuales). Para nosotros ser IF es poder hacer lo que nos gusta sin tener que preocuparnos, económicamente, de si lo podemos o debemos hacer.

Pero sí que nos ha servido para ver que los dividendos, cuando más se notan, es cuando más se necesitan. Y eso te aporta una seguridad y tranquilidad extra que en un momento dado te puede dar ese plus de ayuda a la hora de tomar una decisión importante: dejar un trabajo que te está matando, un cambio de residencia con peores condiciones económicas pero más calidad de vida, afrontar una inversión grande…

Como decíamos, gracias a los dividendos no hemos sufrido demasiado psicológicamente ni económicamente. No se nos ha pasado por la cabeza en ningún momento el vender parte de nuestra cartera. Porque no lo hemos necesitado. No hemos llegado hasta ese punto (que habríamos llegado de haber seguido varios meses más así, pero sin los dividendos ese momento habría llegado muchísimo antes).

Los ingresos extra también han ayudado, aunque en mucha menor medida. Tener fuentes de ingresos alternativos es fundamental para conseguir la IF. Ganar más en tu trabajo está genial pero lo único que provoca es que tu dependencia económica del trabajo sea aún mayor. Por eso hay que diversificar la fuente de ingresos. A nosotros nos ha llovido de todo por hacerlo.

Nos hemos cansado de ver tweets y comentarios en blogs y foros hablando de la importancia de generar otros ingresos pasivos, pero nos hemos dado cuenta que tienen que ser los que ellos quieran. No pueden ser los que tú creas convenientes o que mejor se adapten a ti. No se te ocurra poner afiliados de Amazon en tu blog. Ni poner tweets promocionados (los que por cierto aportan unos buenos ingresos extra, no 0,5€ como muchos dicen para intentar ridiculizar…). Por supuesto quita esa publicidad de ahí que me molesta para hacer mi D6 y por el que nunca te daré ni las gracias.

Prejuicios

Nos han dicho de todo, nos han querido organizar la vida, nuestro blog, nuestras redes sociales…Pero ya nos hemos acostumbrado. Es curioso, porque son esas mismas personas las que no dicen ni hola cuando utilizan nuestros tutoriales para la declaración de la renta, o para rellenar el D6 y 720, o usan nuestro radar o comparador de brokers… Pero luego son los primeros en querer organizarte la vida 🤷‍♂️.

Desde aquí a todos los que tengáis miedo o respeto a este tipo de críticas (destructivas siempre, por supuesto), y eso os impida hacer o decir algo: no lo tengáis. Siempre va a haber alguien que se va a molestar por lo que digas o hagas. Siempre. Aunque tú hayas repensado ese tweet mil veces y pienses para ti «es imposible que nadie se pueda molestar por esto». Alguien habrá. Te lo garantizo. Pero el problema no es tuyo. Es y será siempre suyo.

Seguimos sin entender esa gente que nos tacha de cutres, interesados, vendidos… y nos sigue en redes sociales. ¿Qué os pasa? Con la cantidad de cuentas y perfiles chulos que hay en redes…¿por qué seguís a unos cutres y vendidos como nosotros?

Esto es algo que, personalmente, tengo que mejorar, y mucho. El hacer demasiado caso a este tipo de perfiles. Pero a veces no puedo evitar estarme quieto cuando se nos ataca de ese modo sin justificación alguna y lo que es peor, sin razón. Por ejemplo, se nos dijo, no hace mucho, que cómo era posible que fuéramos a hacer una revisión de DEGIRO. Que cuánto nos habían pagado por hacerla. ¡¡Ni siquiera la habíamos publicado todavía y ya estaba dando por hecho que sería buena y que encima habíamos cobrado por ello!!

Algo he mejorado porque, aunque sigo respondiendo, no lo hago en caliente. Consigo aguantar un tiempo, que si bien no es suficiente, sí ayuda jejeje. Poco a poco…

Sé amable siempre

Este tipo de gente es incapaz de pensar que hay más personas en el mundo. Y que muchas nos piden cosas. Muchas no las podemos hacer, pero otras sí. Y sobre todo se les olvida lo principal: que en nuestro blog hacemos lo que nos da la gana. Si queremos empezar a cobrar por poner links o artículos patrocinados, lo haremos. Si queremos vender el blog, lo haremos. Y si queremos aprovechar para generar ingresos pasivos por publicidad, afiliación o patrocinios, pues lo vamos a hacer (como lo estamos haciendo). Para eso es nuestro y llevamos 4 años invirtiendo mucho tiempo y dinero en él. Sobre todo tiempo, que es lo más valioso.

Eres muy libre de no volver a entrar en la vida. O solo entrar a aprovecharte de nuestro tiempo y esfuerzo cuando te interese. Está genial también, para eso lo hacemos público. Nosotros no discriminamos a nadie y todo el mundo es bienvenido. Y claro que podéis criticar, faltaría más. Pero una cosa es criticar y otra prejuzgar o decirnos cómo tenemos que llevar nuestro blog.

Si en lugar de poner anuncios lo hiciéramos privado y cobráramos una suscripción por el acceso, estoy seguro que serían los mismos los que alzarían la voz. Lo que te digo, el problema es suyo.

Además eso es algo que se ve rápido. Tenemos infinidad de correcciones hechas por lectores, avisos de errores, opiniones contrarias, críticas…Pero se nota quién va con buena intención y quién con ganas de follón.

«Hola, creo que tenéis un error cuando decís XXXXX. Creo que debería ser YYYYY». «Buenas, yo no estoy de acuerdo en lo que decís. En mi opinión os habéis equivocado por blahblahblah». De estas tenemos montones. Y son más que bienvenidas. Por favor, seguid haciéndolo.

«Ahora os dedicais a los publirreportajes? Era un buen blog pero ha bajado mucho la calidad de los articulos». «No se para qué analizáis un broker que cobre comisión de custodia trimestral y que incluso cobra comisión por los dividendos. Menuda porquería de broker.» , «DEGIRO? Pero si ya los pusiste a parir hace tiempo en este mismo blog y dijiste que nunca más!!! ¿Cuánto te pagan? Más que nada por saber el valor de un cambio de criterio.»

Estos son ejemplos de críticas que no aportan nada. Curiosamente, esta gente solo aparece para estas cosas. Nunca les verás aportar nada. Y normalmente no nos afectan demasiado, pero durante la época en la que peor lo estábamos pasando anímicamente hicieron daño. Daño porque nadie sabía lo por lo que estábamos pasando y porque lo único que estábamos intentando hacer era mejorar nuestra propia situación personal. Y sobre todo porque, en la situación en la que nosotros estábamos, cualquier cosa afectaba muchísimo más.

Por eso hay una frase que nos gusta mucho y siempre intentamos poner en práctica que dice algo así como: «Cada persona que ves está luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable siempre.«.

Y en este punto queríamos agradecer enormemente un par de detalles en especial que recibimos durante los peores días. Uno de ellos fue un email que recibimos en un momento en el que se nos estaba atacando muchísimo por poner publicidad en nuestro blog. Y no fue reconfortante porque fuera a nuestro favor, sino lo fue por la manera en qué lo hizo, así que, Miguel, muchísimas gracias por tu email aquel día.

El otro detalle fue durante los peores días de toda esta situación. Al poco de terminar el confinamiento decidimos ir a dar una vuelta porque estábamos llegando a un límite (especialmente Sheila). Fuimos a dar un paseo y nos sentamos en un banco de la Plaza de la Merced. Se nos acercó un chico (lo siento, no nos dijiste tu nombre, ni nosotros lo preguntamos, pero si lees esto, que sepas que eres tú) y nos dijo que solo quería saludarnos y animarnos a seguir con el blog. Que le gustaba mucho y que le estaba ayudando.

En aquel momento nos quedamos un poco sorprendidos, porque aunque nos escriben de vez en cuando para decírnoslo, era la primera vez que alguien se nos acerca y charla con nosotros. Fíjate si no lo esperábamos que nosotros estábamos haciendo alguna foto para subirla a redes sociales y Sheila dijo algo como «pensábamos que querías una foto». Solo decirte que lo que realmente quería decir Sheila era hacerte una foto a ti con tu acompañante, no hacerte una foto con nosotros jajajaja (ni que fuéramos alguien).

Algunas risas de camino a casa nos echamos porque lo pudiste entender perfectamente como un gesto altivo por nuestra parte. Y no te culpo, yo mismo me quedé un poco confundido al escucharle jajajaja. Tenías que ver la cara de vergüenza de Sheila al pensar que pudiste entenderlo como querer hacerte una foto con nosotros jajaja.

Sea como fuere, queríamos agradecerte el detalle y hacerte saber lo mucho que significó para nosotros en ese momento. No el que nos reconocieras, sino el que te acercaras a saludarnos y darnos ánimos para seguir con el blog y hacernos saber que te ha sido de ayuda.

Ellos, sin saber nada de todo esto, alegraron el día a unos desconocidos por el simple hecho de ser amables. Gracias.

Despedida

Jamás hubiéramos creído que íbamos a vivir en Londres en unos meses. Pero pasar nuestro aniversario de bodas pensando y lamentándonos de lo bien que estábamos un año antes, tampoco. La vida da muchísimas vueltas y no sabes qué sorpresa te tiene preparada a la vuelta de la esquina. Pero nosotros queremos vivir cada año un poquito mejor que el anterior. Por eso es fundamental prepararnos para la época de vacas flacas y tener capacidad de adaptación. Sobre todo esto último.

Nosotros no queremos una vida del «españolito medio»: echando más horas que un reloj, haciendo horas extra sin cobrar o estar continuamente peleándote con tu jefe para que lo haga, tu salario precario a final de mes y tu semana de vacaciones al año, empleados trepas que te hacen la vida imposible, jefes incapaces que como te vean potencial no te contratan o te quitan de enmedio, empresas que van a ratearte lo máximo posible…

Ojo, que eso está muy bien para el que lo quiera así. Ningún problema con ello. No es ni peor, ni mejor, solo que nosotros no lo queremos. Y si para eso tenemos que hacer sacrificios, se hacen. Por suerte podemos hacerlo por ahora. Preferimos poder llevar a nuestro hijo a un colegio privado antes que no poder comprarle un helado porque «no es necesario y no llegamos a final de mes».

Esta es la tercera vez que me pasa. No habrá una cuarta. O sí, nunca se sabe, porque la vida da muchas vueltas y el ser humano es el único animal que tropieza 2 veces (y 3, y 4, y 5…) con la misma piedra.

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Poco a Poco…

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