Reflexiones de una pandemia

Como ya os comentábamos en la última entrega, aún teníamos pendiente un par de ellas sobre reflexiones y aprendizajes que hemos obtenido a lo largo de estos 6-7 meses tan duros que nos ha tocado vivir.

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Si te acabas de incorporar, estás de enhorabuena (o no, no lo sé jejeje) porque tienes varias entradas por leer para entender el contexto de ésta: primera, segundatercera, cuartaquinta y sexta.

reflexiones de una pandemia

En esta entrada os queremos contar un poco cuál es nuestra situación actual y reflexionar en voz alta sobre lo vivido estos meses tratando de ver el lado positivo de la situación y poder aprender de ello para mejorar. Como hay mucha tela que cortar, no lo alargamos más y os dejamos con estas reflexiones de una pandemia.

¿Por qué ahora?

Muchos os preguntaréis por qué contamos esto ahora y no antes. Bueno, la razón es bien sencilla. Porque es ahora cuando hemos encontrado las fuerzas, el ánimo y el tiempo para hacerlo. Sí, el tiempo. Ya que todos nuestros esfuerzos durante estos meses se han centrado en la búsqueda de soluciones: búsqueda de ofertas, entrevistas, pruebas técnicas, aumentar ingresos pasivos…

Es mucho más fácil hacerlo ahora no teniendo la moral por los suelos, que hacerlo cuando estás tocando fondo. Además, que tu cabeza es incapaz de pensar en eso. Tienes otras prioridades bastante más urgentes.

Ahora porque con algo de tiempo y perspectiva se evalúan mejor las cosas. Claro, a toro pasado tomos somos adivinos.

Y por último, ha sido ahora porque es cuando nos ha apetecido. Cuando hemos recuperado la ilusión por hacer cosas.

¿Nos arrepentimos de haber dado el paso de vivir en Málaga?

Esta pregunta es un poco oportunista, pero seguro que alguno se la hace.

Nosotros también nos la hemos hecho varias veces. Al menos yo. Y durante muchas veces me he arrepentido de haber dado el paso, claro. Creo que esto es inevitable. No puedes evitar pensar en por qué tomaste la decisión si los riesgos eran evidentes (ahora que han pasado, claro, antes era imposible de saber, pero no puedes evitar pensarlo). He pensado muchas veces que si pudiera volver atrás, lo haría. Que nuestra vida era excelente y durante varios meses ha sido miserable. Y no quiero eso. Me he culpado muchas veces de nuestra situación.

Ahora, con el tiempo, no me arrepiento. Supongo que esta respuesta también es lógica dada la circunstancia actual, claro. Cuando las cosas van mal echamos de menos las cosas buenas que teníamos y lo que iba bien, y maldecimos nuestra situación actual. Cuando las cosas van bien no nos arrepentimos del pasado porque nos ha traído hasta aquí. Cosas de humanos jejeje.

En cualquier caso, siendo lo más objetivos posible, cada decisión que hemos tomado ha sido repensada, muy sopesada y estudiada. Ya nos conocéis y sabéis cómo solemos planificar nosotros las cosas.

Y como hemos dicho, pueden salir bien o no. Nosotros cumplimos un sueño al venirnos a vivir a Málaga. Un sueño que duró muy poco, eso sí, pero la ilusión de esos meses previos a la mudanza no nos la quita nadie. Y no pasa nada. Es ley de vida. Las cosas casi nunca salen como uno quiere o espera.

Situación económica actual

Nuestra situación económica se ha resentido todo este tiempo, como es lógico. Hemos estado varios meses sin tener una parte importante de ingresos. A día de hoy, más de 8 meses después, aún no he visto un solo céntimo del paro. Ni uno. Más de ocho meses después, que se dice pronto. Y lo peor es que ni siquiera espero recibir nada de lo que me corresponde.

Por cosas como estas, entre otras muchas, tomamos la decisión de irnos fuera de España si teníamos la posibilidad. Y por ese lado estamos muy contentos.

Nuestro colchón de imprevistos se ha visto mermado como es normal dadas las circunstancias. Pero no tanto como podríamos esperar. Apenas hemos tenido que tocar el grueso de nuestro colchón. Esto ha sido debido a que no nos dio tiempo a gastar nada del mes y medio que cobré de los impresentables de Málaga, las dos semanas que cobró Sheila en la academia y lo poco que le daban de paro. Y, sobre todo, a los dividendos e ingresos extra.

No vamos a tardar demasiado en reponernos del golpe en cuanto a lo económico. En cuanto a lo psicológico y moral…eso es otra historia. A nosotros, como a muchos, esta situación nos ha cambiado mucho la vida. Especialmente mentalmente. Nos hemos llevado una muy buena hostia de realidad. Pero sobre todo nos ha servido para darnos cuenta de lo que queremos en la vida. O mejor dicho, de lo que no queremos.

Y ahora…¿Qué?

Pues que, evidentemente, toda la planificación que hicimos a finales del año pasado no sirve de nada. Nuestros planes de futuro han cambiado completamente. Evidentemente, ya no vamos a ahorrar para comprarnos una casa en Málaga.

Ahora se nos abre una nueva etapa de nuestra vida que nadie sabe cuánto durará ni adónde nos llevará. Por lo pronto se nos abre un mundo de posibilidades en una ciudad como pocas en cuanto a oportunidades laborales (en mi sector y dada mi experiencia, claro). Dejamos atrás muchas cosas y perdemos otras tantas, pero también ganamos muchas otras.

Ahora tenemos unos meses antes de mudarnos a Londres a empezar una nueva vida, así que tenemos tiempo para planificar todo como es debido, pero lo primero es reponernos económicamente de estos meses. Tenemos que reponer lo poco que hemos tenido que usar del colchón y aumentarlo, pues queremos ir preparados cuando vayamos a Londres.

Creemos que podremos retomar la inversión con normalidad (normalidad = antes de dar el salto a Málaga) a finales de año o principios de 2021. Y nos marcamos esa fecha porque antes queremos volver a disfrutar del camino tras un meses muy duros (ya lo estamos empezando a hacer). No vamos a tirar billetes por la ventana, pero trataremos de aprovechar todo lo que podamos el poco tiempo que nos queda por Málaga.

Hoy la IF está un poco más lejos porque hemos perdido prácticamente un año, pero a cambio hemos aprendido una lección de oro y hemos saboreado, aunque sea solo un poquito y en contra de nuestra voluntad, lo que sería «vivir» de nuestra cartera e ingresos pasivos (explicaremos esto en otra entrada).

Estamos muy orgullosos y contentos de no ser unas personas conformistas. De ser ambiciosos y de querer obtener lo mejor que podemos obtener dadas nuestras condiciones, circunstancias y posibilidades. Hace un tiempo hicimos una encuesta en Twitter (evidentemente totalmente intencionada :P):

encuesta Twitter

2 de cada 3 votaron Sí. Nosotros también. Y no sabemos ese 67,6% restante, pero nosotros sí vamos a ser consecuentes con lo que votamos. Y no es fácil emigrar a estas alturas y después de haber dado tantos tumbos, pero si nuestro bienestar depende de ello, si tenemos más posibilidades de crecimiento profesional y una vida mejor fuera de aquí, a por ello que vamos. Evidentemente nuestra situación nos lo permite, pero también nuestra ambición y capacidad de adaptación.

Motivaciones para salir de aquí

La principal está clara: trabajo. Buenas condiciones de trabajo, sueldo, beneficios, seriedad, estabilidad laboral y sobre todo porque se adapta mucho mejor a nuestras características profesionales.

En España, por norma general y a nuestro modo de ver, se vive muy bien si tienes dinero o si eres funcionario (por tener tu trabajo asegurado hagas lo que hagas y pase lo que pase), político o farandulero. El resto tiene que hacer el 200% para poder obtener, con suerte, el 50%. Y eso sin olvidarnos que la sombra de la pérdida de tu trabajo siempre está acechando. Y eso no nos mola.

Y luego está la situación económica y social del país. Nos gusta España y somos españoles a mucha honra y orgullo, pero no nos gusta muchísimas cosas que estamos viendo y sufriendo. Y ya no se trata de ideologías o colores. Se trata de decencia.

Despilfarro, dedocracia, enchufismo, sinvergonzonería, estatismo, subvenciones, paguitas, sueldos vitalicios, trabas al sector privado, atraco a base de impuestos, servicios públicos deficientes que no quiero pagar pero tengo que hacerlo aunque no los vaya a usar nunca o esté pagando lo privado, burocracia infinita y absurda, pérdida de libertades, respeto por la propiedad privada, de la presunción de inocencia, corruptelas, mediocridad, educación deficitaria y sectaria, salarios de m*erda, ministerios por la cara, manipulación «periodística», doble moral, hipocresía, deuda soberana, trabas al ahorro, Hacienda, de ver ignorantes funcionales con más cara que espalda que no ha pegado un palo al agua en su vida que viven de lujo a costa de gente honrada y trabajadora…

Y no sigo porque me enciendo y necesitaría otra saga de 6 o 7 capítulos. Y lo peor de todo es que, lejos de mejorar, la cosa pinta cada vez peor.

Lo sentimos, pero nosotros no vamos a contribuir a todo esto con nuestro esfuerzo e impuestos. Y sí, ésta, y como todo lo que escribimos, es una opinión totalmente personal. Ni mejor, ni pero. Una más.

En todos lados cuecen habas, por supuesto. Pero las de este país nos las conocemos y no nos gustan. Si allá donde vamos estamos peor, podéis estar seguros que nos buscaremos la vida. Como hemos hecho siempre. Como acabamos de hacer.

En lo personal, tengo visto y comprobado que España no es un país para mí en materia laboral. Y no pasa nada. No hay que lamentarse e ir llorando por las esquinas por ello. Pero lo que por seguro no voy a hacer es estar pasando penas ni voy a renunciar a disfrutar de la vida (como yo entiendo el disfrutar de la vida, claro) solo porque «estás son las circunstancias que me han tocado vivir, y eso es lo que hay». Mientras podamos, no nos vamos a conformar con cualquier cosa.

Ambición

Estamos hartos de ver casos de gente que no tiene ninguna atadura de ningún tipo a España (o una ciudad en concreto) y que no hace nada más que quejarse del trabajo, del jefe cabr*n que tiene, de las horas impagadas que echa, de la mierda que cobra, del mamoneo que hay dentro de la empresa… Pero sin embargo ahí siguen aguantando carros y carretas.

Y oye, está genial, cada uno tiene sus prioridades y si las suyas son no moverse de su zona de confort aunque eso signifique estar todo el tiempo quejándose, pues perfecto. No seremos nosotros los que le digan nada. Pero nosotros no queremos ser como él o ella.

Además, se pasa muy mal con la sombra del despido acechando todo el rato. Es una inseguridad que no hemos notado en otros sitios. Una vez más, esta es nuestra experiencia personal.

Nosotros somos algo más ambiciosos o al menos creemos serlo. No nos conformamos con tratar de llegar a fin de mes con tal de estar en España porque «en España se vive de p*ta madre» o «en Londres no sale el sol y llueve todos los días». Porque, aunque mucha gente no lo crea el sol no:

  • Paga facturas.
  • Nos permite llevar a nuestro hijo a un colegio privado o clases de piano si así lo quiere.
  • Te da de comer.
  • Nos permite ahorrar lo suficiente como para poder invertir.
  • Te permite viajar.
  • Paga tus caprichos.

El dinero sí. Pero claro, requiere un esfuerzo. Al final hablamos de equilibrios. Hay que poner los pros y los contras en una balanza y elegir. No se puede tener todo (frase que digo continuamente y que a Sheila no le gusta demasiado jejeje).

Y nosotros en ese sentido lo tenemos clarísimo. Preferimos sacrificar todas las cosas buenas que tiene España para nosotros (familia, clima, gastronomía…) en pos de mejorar nuestra salud mental porque no tenemos que andar pensando continuamente en cómo llegar a fin de mes, si podemos o no llevar a nuestro hijo a clases de piano y/o tenis, tener que esperar los 2 años que tardaríamos en ahorrar para poder viajar a Los Ángeles por placer o andar siempre preocupados porque en cualquier momento, sin previo aviso y sin poder hacer nada para impedirlo, podemos perder la fuente de ingresos más importante que tenemos por ahora.

El dinero no lo es todo, pero, para bien o para mal, se necesita para prácticamente todo en esta vida. Y si no lo tienes, tendrás que aportar tiempo. Y no sé para vosotros, pero para nosotros el tiempo es mucho más valioso. Si está en nuestra mano, entre vivir bien y vivir muy bien, nosotros elegiremos siempre vivir muy bien. Aunque eso suponga salir de nuestra zona de confort y hacer sacrificios.

Despedida

Hasta aquí estas reflexiones de una pandemia. Queríamos compartir con vosotros y en voz alta algunos de los pensamientos y reflexiones que hemos tenido durante este tiempo. Y también, por qué no decirlo, utilizar el blog como una especie de diario donde documentar una fase muy importante de nuestra vida. No hay que olvidar nunca que este blog surgió para contar nuestro camino hacia la IF, y eso implica hablar, muchas veces, de cosas que no tienen nada que ver con la inversión pero que influyen directamente en ella.

Para nosotros ha sido una época muy dura e íntima y creemos haber hecho un esfuerzo bastante grande al publicarlo en nuestro blog. Que a nadie se le olvide que aunque escribamos como IPP e I’LL, todo el mundo sabe quién hay detrás de esos pseudónimos. Y que nos lee gente que nos conoce personalmente, algo de lo que no tenemos ni idea hasta que nos lo dicen (muchas veces sin querer y muchísimas más que ni sabemos que lo hacen), por lo tanto no ha sido nada fácil hacer lo que hemos hecho.

Sin embargo, creemos que, en cierto modo, os lo debíamos por todo el apoyo y cariño que recibimos de la gran inmensa mayoría de vosotros.

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Poco a Poco…

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